Túnez
Ksar Ghilane · Makrem Larnaout · CC BY-SA 4.0
HISTORIA Y CONTEXTO · TÚNEZ

Historia de Túnez

Orígenes, colonización, independencia y situación actual — para leer o escuchar durante el viaje.

El audio se genera en el propio dispositivo (voz del sistema); no requiere conexión una vez cargada la página ni descarga de ningún archivo.

Túnez es el país más pequeño del Magreb y, durante siglos, uno de los más abiertos al Mediterráneo: aquí estuvieron Cartago, la provincia romana de África, la Kairuán de los aglabíes y la Túnez de los hafsíes. Un protectorado francés de setenta y cinco años dio paso, en 1956, a un Estado moderno moldeado por Habib Bourguiba y, después, por la dictadura de Ben Ali. En 2011 encendió la Primavera Árabe y fue su única transición con éxito, premiada con el Nobel de la Paz en 2015. Desde 2021 el presidente Kaïs Saïed ha concentrado el poder y Freedom House lo clasifica como «parcialmente libre». Para quien viaja sigue siendo un país hospitalario, francófono en la práctica y con diez sitios del Patrimonio Mundial.

Orígenes y reinos anteriores a la colonización

Los primeros habitantes conocidos del actual Túnez fueron los pueblos bereberes. Sobre esa base, colonos fenicios de Tiro fundaron Cartago, según la tradición en el 814 a. C., y la ciudad dominó el comercio del Mediterráneo occidental hasta que las tres guerras púnicas (264–146 a. C.) la enfrentaron a Roma; ni Aníbal evitó su destrucción en el 146 a. C. Refundada por Augusto en el 29 a. C., fue capital de la provincia de África y una de las mayores ciudades del Imperio, del que quedan Dougga y el anfiteatro de El Jem. Los vándalos la tomaron en 439 y los bizantinos la recuperaron en 534.

En 670 el ejército árabe de Uqba ibn Nafi fundó Kairuán, capital de Ifriqiya, nombre derivado del latín Africa. Los aglabíes (800–909), vasallos de Bagdad, levantaron la Gran Mezquita de Kairuán y los ribats de Susa y Monastir y conquistaron Sicilia desde 827. Los fatimíes fundaron Mahdia antes de marcharse a El Cairo; les siguieron los ziríes, arruinados por la invasión de los Banu Hilal en 1057, y los almohades. Los hafsíes (1229–1574) hicieron de Túnez su capital. En 1574 el país pasó al Imperio otomano y desde 1705 lo gobernaron los beys husainíes, casi independientes de Estambul: Ahmad Bey abolió la esclavitud en 1846 y en 1861 Túnez promulgó la primera constitución del mundo árabe.

Colonización

Todo empezó por las deudas: en 1869 el bey tuvo que aceptar una comisión financiera controlada por Francia, Gran Bretaña e Italia; el Congreso de Berlín de 1878 dio a París vía libre en el norte de África, y en marzo de 1881 una incursión de tribus jrumires en Argelia sirvió de pretexto. Unos 36.000 soldados franceses entraron en abril y el 12 de mayo de 1881 el bey firmó el Tratado del Bardo; la Convención de La Marsa de 1883 remató el control. La resistencia armada en Sfax y Kairuán duró hasta fin de año.

Francia mantuvo la apariencia de soberanía tunecina, con el bey y los caídes en su sitio, pero un residente general y los contrôleurs civils mandaban de verdad. La ley de tierras de 1881 hizo que más de un millón de hectáreas pasaran a colonos, franceses sobre todo, aunque los italianos eran dos tercios de la población europea en 1901. El protectorado dejó carreteras, el ferrocarril de Bizerta a Gabès, el puerto de Túnez, la base naval de Bizerta y las minas de fosfato de Metlaui, unidas a Sfax por tren en 1899. Y dejó un movimiento nacionalista: el Destour en 1920 y, en 1934, el Neo-Destour de Habib Bourguiba, que tras la lucha armada de 1952–1954 obtuvo la autonomía interna en 1955 y la independencia el 20 de marzo de 1956.

Independencia y construcción del Estado

Habib Bourguiba, nacido en Monastir en 1903, fue primer ministro de la independencia y el 25 de julio de 1957 depuso al último bey, Muhammad VIII al-Amin, para proclamar la república y presidirla. Su obra más duradera fue el Código del Estatuto Personal de agosto de 1956, que abolió la poligamia y reguló el divorcio, un avance para los derechos de las mujeres sin equivalente entonces en el mundo árabe. Apostó por la educación, por una política exterior neutral y por un Estado laicizante, pero el sistema derivó en partido único, el Partido Socialista Desturiano, y en 1975 se hizo nombrar presidente vitalicio.

El 7 de noviembre de 1987 su primer ministro, Zine El Abidine Ben Ali, lo apartó del poder tras un dictamen médico de incapacidad, en lo que se conoce como el «golpe médico». Bourguiba murió en Monastir en el año 2000. Ben Ali rebautizó el partido como Reagrupamiento Constitucional Democrático en 1988 y ganó elecciones con porcentajes inverosímiles: sin oposición en 1989, 98,75 % en 1994 y 99,4 % en 1999. Su régimen combinó crecimiento económico —el PIB por habitante se triplicó entre 1986 y 2008— con censura de prensa, represión del movimiento islamista Ennahda y una corrupción concentrada en el entorno de su esposa, la familia Trabelsi. Organizaciones de derechos humanos lo describieron como dictatorial y autoritario.

Historia reciente (2000–2026)

Un referéndum en 2002 dio a Ben Ali mandatos ilimitados. El 17 de diciembre de 2010 el vendedor ambulante Mohamed Bouazizi se prendió fuego en Sidi Bouzid tras perder su carro; las protestas costaron 338 vidas y el 14 de enero de 2011 Ben Ali huyó a Arabia Saudí. Fue la primera revuelta de la Primavera Árabe y la única que acabó en democracia. Los asesinatos de los opositores Chokri Belaid y Mohamed Brahmi en 2013 rozaron la guerra civil; el diálogo mediado por el sindicato UGTT, la patronal UTICA, la Liga de Derechos Humanos y el Colegio de Abogados salvó la Constitución del 26 de enero de 2014, y ese Cuarteto recibió el Nobel de la Paz en 2015.

Ese año los atentados del Museo del Bardo (18 de marzo, 22 muertos) y de Susa (26 de junio, 38 muertos) hundieron el turismo. En 2019, muerto el presidente Béji Caïd Essebsi, el profesor de derecho constitucional Kaïs Saïed ganó la segunda vuelta con un 72,7 %. El 25 de julio de 2021 destituyó al primer ministro, suspendió el Parlamento y gobernó por decreto; en 2022 disolvió la cámara e impuso otra Constitución en referéndum (30,5 % de participación). Las legislativas de 2022–2023 sufrieron el boicot de los partidos y en octubre de 2024 Saïed fue reelegido con un 90,7 % y menos del 30 % de participación.

Política y gobierno en 2026

A fecha de septiembre de 2026, según la Ficha País del MAEC (febrero de 2026), el jefe del Estado es Kaïs Saïed, presidente desde el 23 de octubre de 2019 y reelegido en 2024 con el 91 % frente a dos candidatos autorizados; la jefa de Gobierno es Sarra Zaafrani Zenzri, desde el 20 de marzo de 2025. La Constitución de 2022 establece, según el MAEC, «un sistema presidencialista fuerte, caracterizado por la concentración del poder ejecutivo en la figura del Presidente», con un Parlamento bicameral sin los partidos tradicionales. Las próximas elecciones no constan en las fuentes consultadas.

Freedom House clasifica a Túnez en 2025 como Partly Free, «parcialmente libre», con 44 puntos sobre 100 (11 de 40 en derechos políticos y 33 de 60 en libertades civiles): las presidenciales de 2024 excluyeron candidatos, encarcelaron al principal rival y vetaron observadores, y la comisión anticorrupción lleva cerrada desde 2021. Reporteros Sin Fronteras lo sitúa en el puesto 129 de 180 en 2025 y denuncia el decreto-ley 54 sobre «noticias falsas»; Human Rights Watch recoge condenas de hasta 66 años a opositores en 2025. Es, en la práctica, un régimen autoritario con fachada electoral. Con España la relación es fluida: el Tratado de Amistad de 1995 cumplió treinta años y la cooperación española regresó en 2024; con la UE rigen el Acuerdo de Asociación de 1995 y el memorando de 2023.

Economía y recursos

Túnez es una economía de servicios (54 % del PIB en 2025, según el MAEC) con industria exportadora y un 16 % de agricultura. El PIB rondó los 50.000 millones de euros en 2025 y la renta por habitante fue de unos 3.965 euros en 2024, con un paro del 15 % y un desempleo juvenil próximo al 37 %. Exporta sobre todo componentes eléctricos para la automoción europea, confección, combustibles y aceites vegetales, y la UE absorbe cerca del 70 % de las ventas. El aceite de oliva es el orgullo nacional: con unas 500.000 toneladas en la campaña 2025–2026, Túnez fue el segundo productor mundial tras España, y el aceite es lo que más compra España al país. Fosfatos de Gafsa, turismo y remesas completan el cuadro.

La moneda es el dinar tunecino, dividido en mil milimes y de curso cerrado: está prohibido sacarlo o meterlo en el país y no se cambia fuera, así que conviene reconvertir los sobrantes antes de salir. La deuda pública supera el 80 % del PIB y el acuerdo con el FMI de unos 1.900 millones de dólares quedó bloqueado cuando Saïed rechazó en 2023 los «dictados» del Fondo. El gran proyecto es ELMED, un cable submarino de 600 megavatios entre el cabo Bon y Sicilia, financiado en parte por el Banco Mundial y previsto para 2028.

Sociedad: idiomas, religión y cultura

Túnez tiene unos 12,8 millones de habitantes según el MAEC (2024); el censo de ese año contó cerca de 12 millones. El árabe es la única lengua oficial, pero en la calle se habla la dariya tunecina; el francés lo entiende más de la mitad de la población y domina negocios y señalización, así que por carretera uno se defiende en francés en casi todo el país y en inglés en las zonas turísticas. El bereber sobrevive en aldeas del sur como Matmata y en Djerba. Un 99 % de la población es musulmana suní (2022); quedan unos 30.000 cristianos, extranjeros en su mayoría, y unos 1.500 judíos, sobre todo en Djerba, donde la sinagoga de la Ghriba acoge una peregrinación anual.

La música culta es el malouf andalusí y la popular el mezoued; en la mesa mandan el cuscús, la harisa, el brik y el lablabi. Diez sitios son Patrimonio Mundial: Cartago, las medinas de Túnez y Susa, El Jem, Kerkuane, Kairuán, Dougga, Ichkeul, Djerba (2023) y Sidi Bou Saïd (2026). Para el viajero: ropa discreta fuera de la playa, permiso antes de fotografiar a personas y nada de fotos a cuarteles ni comisarías; el ramadán de 2027 empezará hacia el 8 de febrero y no se come ni bebe en público de día; el alcohol existe en hoteles y algunas tiendas, pero se consume con discreción.

Fuentes y para profundizar