Sudán es el puente entre el mundo árabe y el África subsahariana: el Nilo lo recorre de sur a norte y a sus orillas florecieron Kerma, Kush y Meroe antes del islam y de la conquista egipcia y británica del siglo XIX. Independiente desde 1956, ha pasado más años en guerra que en paz: dos guerras civiles con el sur, la matanza de Darfur y, desde el 15 de abril de 2023, una guerra entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido que ha generado la mayor crisis de desplazados del planeta. En septiembre de 2026 el país está partido en dos, con un Gobierno militar en Port Sudán y otro paralelo en Nyala, y el MAEC desaconseja viajar bajo cualquier circunstancia. Hoy las fronteras terrestres están cerradas a extranjeros y solo se entra en avión.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
El valle del Nilo sudanés es una de las cunas más antiguas de la civilización africana. Entre aproximadamente 2500 y 1500 a. C. la cultura de Kerma levantó en la Alta Nubia una sociedad compleja, rival de Egipto. De ella nació el reino de Kush: hacia 750 a. C. el rey Kashta conquistó el Alto Egipto y sus sucesores gobernaron como la dinastía XXV, los llamados «faraones negros». Cuando Egipto saqueó Napata, hacia 590 a. C., la corte se trasladó a Meroe, donde se construyeron las pirámides que hoy son Patrimonio Mundial. El reino cayó hacia el año 350, cuando el rey Ezana de Aksum destruyó la ciudad.
En el siglo VI los tres reinos nubios —Nobatia, Makuria y Alodia— se convirtieron al cristianismo. Rechazaron las invasiones árabes de 641 a 652 y firmaron el baqt, un pacto que reconocía la independencia de Makuria y mantuvo viva la Nubia cristiana durante siglos. La islamización llegó después: en 1504 los funj fundaron el sultanato de Sennar y en el siglo XVII la dinastía keira de los fur consolidó el sultanato de Darfur, que sobrevivió como Estado independiente hasta bien entrado el siglo XX. Gebel Barkal y la región napatea, inscritos en 2003, y la isla de Meroe, en 2011, son hoy los dos sitios culturales de la UNESCO en el país.
Colonización
Sudán tuvo dos colonizadores sucesivos. Entre 1820 y 1821 Mehmet Alí, virrey otomano de Egipto, conquistó el norte en busca de oro y esclavos y creó una burocracia centralizada en Jartum: fue la Turkiyya. En 1877 el británico Charles Gordon fue nombrado gobernador con el encargo de acabar con el lucrativo comercio de esclavos, pero en 1881 Muhammad Ahmad se proclamó Mahdi y encabezó un levantamiento que tomó Jartum el 26 de enero de 1885, con Gordon entre los muertos. Nació así un Estado teocrático, la Mahdiyya, que duró hasta que el ejército anglo-egipcio de Kitchener aplastó a los mahdistas en Omdurmán el 2 de septiembre de 1898.
En 1899 Sudán quedó bajo un condominio anglo-egipcio en el que el Reino Unido se reservó las atribuciones reales; ese mismo año Francia renunció a sus pretensiones tras el incidente de Fashoda. Los británicos fundaron en 1902 el Gordon Memorial College para formar una élite a su manera, introdujeron el cultivo extensivo de algodón y ampliaron el ferrocarril y las comunicaciones. Pero en la década de 1920 las ordenanzas de «distritos cerrados» separaron la administración del norte árabe y musulmán de la del sur, una fractura que marcaría todo el siglo siguiente. En 1953 Egipto, el Reino Unido y los representantes sudaneses acordaron el autogobierno.
Independencia y construcción del Estado
Sudán se independizó el 1 de enero de 1956, pero la guerra le llevaba ventaja: el 18 de agosto de 1955 un motín en Torit, en el sur, había abierto la primera guerra civil, alimentada por el incumplimiento de las promesas de un sistema federal; según la Wikipedia en español, costó en torno a millón y medio de muertos. La democracia parlamentaria duró poco: en 1958 el general Ibrahim Abbud dio el primer golpe de Estado, las protestas de octubre de 1964 forzaron la salida de los militares y el 25 de mayo de 1969 Yaafar Nimeiri volvió a tomar el poder y abolió el Parlamento.
Nimeiri firmó en 1972 el Acuerdo de Adís Abeba, que puso fin al conflicto del sur con una región autónoma, y en 1983 lo dinamitó él mismo al imponer la ley islámica en todo el país y abolir esa autonomía: comenzó la segunda guerra civil, que duraría hasta 2005. Un golpe lo derrocó el 6 de abril de 1985 tras protestas masivas. El 30 de junio de 1989 el general Omar al Bashir encabezó un nuevo golpe, con el islamista Hasan al Turabi como ideólogo, e instauró un régimen que sometió la música, la prensa y la vida pública, empujó al exilio a artistas como Mohammed Wardi y aisló al país: Estados Unidos impuso un embargo en 1997.
Historia reciente (2000–2026)
En 2003 estalló la guerra de Darfur, donde las milicias yanyauid atacaron a la población no árabe; en 2009 la Corte Penal Internacional ordenó detener a Bashir. El 9 de enero de 2005 el Acuerdo General de Paz cerró la guerra con el sur; el 9 de julio de 2011 nació Sudán del Sur, llevándose casi todo el petróleo. Las protestas iniciadas en diciembre de 2018 acabaron con Bashir el 11 de abril de 2019; el 3 de junio la represión de la acampada de Jartum mató a 128 civiles, y el Gobierno de transición de Abdalla Hamdok duró hasta el golpe del 25 de octubre de 2021 del general Abdelfatah al Burhan.
El 15 de abril de 2023 la disputa sobre la integración de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en el ejército —diez años pedían las RSF, dos exigía el ejército— degeneró en guerra abierta. Las RSF tomaron casi todo Darfur, Kordofán y Gezira en 2023; el ejército recuperó Jartum en marzo de 2025. El 7 de enero de 2025 Estados Unidos determinó que las RSF habían cometido genocidio. En agosto de 2025 las RSF proclamaron un Gobierno paralelo en Nyala y el 26 de octubre tomaron El Fasher tras un largo asedio, con una masacre de civiles. En 2026 el frente se ha desplazado a Kordofán y al Nilo Azul.
Política y gobierno en 2026
A fecha de septiembre de 2026, según la ficha del MAEC (enero de 2026), Sudán es una república «de facto gobernada por una junta militar» desde el golpe del 25 de octubre de 2021. El jefe de Estado es el general Abdelfatah al Burhan, presidente del Consejo de Soberanía desde el 12 de abril de 2019, y el primer ministro, Kamil Idris, fue nombrado por el consejo el 31 de mayo de 2025. Las últimas elecciones, en 2015, las ganó Bashir con el 94 por ciento; no hay otras previstas. Freedom House 2025 lo clasifica como «Not Free» con 2 puntos sobre 100: una dictadura militar en guerra. Reporteros Sin Fronteras lo sitúa 161 de 180 en 2026 y Transparencia Internacional le da 14 sobre 100 en 2025.
Según Crisis Group (13 de abril de 2026), el ejército controla Jartum, el corredor del Nilo y el este, incluido Port Sudán; las RSF dominan Darfur, con un Gobierno paralelo en Nyala presidido por Hemedti que nadie reconoce; el frente está en Kordofán. Emiratos apoya a las RSF, y Egipto y Arabia Saudí al ejército; el 3 de septiembre de 2026 la ONU denunció dos mil contratistas colombianos con las RSF. España mantiene relaciones desde 1964, con la embajada en El Cairo desde 2023; la ficha no detalla la relación con la UE y desaconseja viajar bajo cualquier circunstancia.
Economía y recursos
La economía era ya frágil antes de la guerra y hoy está devastada. El MAEC da un PIB per cápita de unos 2.200 dólares en 2023, aunque la estimación recogida por Wikipedia para 2025 baja a poco más de 600 dólares nominales; el Banco Mundial calcula una contracción del 29 por ciento en 2023 y del 14 por ciento en 2024, y estima que el 59 por ciento de la población vive en pobreza extrema en 2025. La moneda es la libra sudanesa, que cotizaba a unas 644 por euro en abril de 2025, con una inflación superior al 70 por ciento.
La riqueza histórica fue el petróleo, perdido en su mayor parte con la secesión de 2011. Hoy la principal exportación es el oro —el 48 por ciento del total en 2021, según el MAEC—, seguido del ganado, vendido sobre todo a Arabia Saudí, y del sésamo, del que Sudán es tercer productor mundial. La goma arábiga financia a ambos bandos de la guerra. La agricultura aporta el 40 por ciento del PIB y emplea a la gran mayoría de la población, mientras la industria apenas llega al 3 por ciento. La deuda externa rondaba los 60.000 millones de dólares a comienzos de 2022, un 160 por ciento del PIB. La presa de Merowe, de 2008, es la gran obra hidroeléctrica del país.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
Sudán tenía unos 50 millones de habitantes en 2024 (MAEC). Los idiomas oficiales son el árabe y el inglés (Constitución de 2005), que conviven con unas 400 lenguas, como el nubio, el beja, el fur y las nuba. Por carretera uno se entiende en árabe; el inglés sirve con gente formada. El 97 por ciento es musulmán, casi todo suní y con fuerte peso sufí; hay minorías cristianas, sobre todo coptas. Los árabes sudaneses rondan el 70 por ciento, junto a beja, nuba, fur, nubios y zaghawa.
La música popular nació con la haqiba de los años veinte y culminó en Mohammed Wardi; las cofradías celebran el zikr con cantos y danza. En la mesa mandan el ful, el kisra —pan fermentado tipo injera—, la asida con mullah, el té con leche, el café de jebena y el karkadé. Se celebran los dos Eid, el Mawlid y el 1 de enero, día de la independencia. El tercer sitio UNESCO es marino: Sanganeb y Dungonab, en el mar Rojo, de 2016. Para quien viaje algún día: ropa que cubra hombros y rodillas, permiso para fotografiar personas y nunca puentes ni cuarteles; el alcohol está prohibido desde 1983 y solo se tolera a no musulmanes desde 2019; en 2027 el ramadán empieza hacia el 8 de febrero y de día no se come ni bebe en público.