Cabo Verde es una anomalía africana y conviene decirlo desde el principio: diez islas volcánicas deshabitadas hasta que los navegantes portugueses llegaron hacia 1456 y fundaron en 1462 Ribeira Grande, el primer asentamiento europeo permanente del trópico y una de las grandes plataformas de la trata atlántica. De aquel encuentro forzado nació una sociedad criolla propia, con su lengua, su música y una diáspora mayor que la población residente. Independiente de Portugal el 5 de julio de 1975 y multipartidista desde 1990, el archipiélago es hoy la democracia más estable de África occidental: Freedom House le da 92 puntos sobre 100 y la califica de «libre» en su informe de 2025. Por su condición insular no se puede llegar rodando: se llega en avión o por mar.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
Cabo Verde es el único país de esta guía que no tuvo reinos previos a la colonización, sencillamente porque no tuvo habitantes. Las diez islas volcánicas y los cinco islotes que forman el archipiélago, poco más de 4.000 kilómetros cuadrados en pleno Atlántico, estaban vacíos cuando los primeros navegantes europeos llegaron a ellos. En 1456 Alvise Cadamosto, Antoniotto Usodimare y un capitán portugués avistaron algunas de las islas, y en la década siguiente Diogo Gomes y António de Noli completaron el reconocimiento del resto.
La prehistoria de Cabo Verde hay que buscarla, por tanto, enfrente. La población del archipiélago se formó con gentes traídas por la fuerza desde la costa africana y con colonos llegados de Portugal, y de ese contacto nació, en palabras de la UNESCO, la primera cultura criolla surgida del encuentro entre África y Europa. Es una diferencia que conviene tener presente al viajar: aquí no hay ruinas anteriores a 1460, ni linajes precoloniales, ni fronteras heredadas de reinos antiguos. Todo lo que se ve —los topónimos, la lengua, la música, los apellidos— pertenece a los cinco siglos y medio posteriores al desembarco portugués, y eso explica por qué el país se parece tan poco a sus vecinos del continente.
Colonización
La potencia colonial fue Portugal y su instrumento, el poblamiento dirigido. En 1462 los primeros colonos desembarcaron en Santiago y fundaron Ribeira Grande, hoy Cidade Velha, el primer asentamiento europeo permanente del trópico. La UNESCO, que la inscribió en 2009 en la Lista del Patrimonio Mundial, la describe como el primer puesto colonial europeo en los trópicos y subraya su papel central en la trata atlántica, concentrando personas esclavizadas en las rutas que unían África con Brasil y el Caribe. De aquella ciudad quedan dos iglesias, la Fortaleza Real de São Filipe, el trazado original de las calles y una picota de mármol del siglo XVI en estilo manuelino.
Cuando la trata decayó, el archipiélago quedó reducido a una colonia pobre y periódicamente hambrienta. A partir de 1747 se suceden las sequías: tres grandes hambrunas de los siglos XVIII y XIX causaron bastante más de cien mil muertos, y las dos peores del siglo XX, en 1941-1943 y 1947-1948, unas cuarenta y cinco mil. Portugal convirtió el territorio en provincia de ultramar en 1951. La herencia colonial es doble y sigue muy viva: el portugués como lengua oficial y una emigración masiva que nunca se ha detenido.
Independencia y construcción del Estado
El movimiento independentista no nació en las islas, sino en un proyecto compartido con Guinea-Bisáu. En 1956 Amílcar Cabral fundó el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, el PAIGC, que libró una guerra prolongada en el continente mientras el archipiélago permanecía relativamente al margen. Tras la Revolución de los Claveles portuguesa de 1974 la independencia llegó sin guerrilla: el 5 de julio de 1975, en Praia, el primer ministro portugués Vasco Gonçalves entregó el poder al presidente de la Asamblea Nacional, Abílio Duarte. La ficha país del Ministerio de Asuntos Exteriores español confirma esa fecha.
El golpe de Estado de 1980 en Guinea-Bisáu enterró la unión entre los dos países y el partido caboverdiano se reorganizó como PAICV, Partido Africano para la Independencia de Cabo Verde. Siguió un régimen de partido único hasta que, el 28 de septiembre de 1990, quedó abolido el monopartidismo. Las primeras elecciones multipartidistas se celebraron en enero de 1991 y las ganó el opositor Movimiento para la Democracia; António Mascarenhas Monteiro alcanzó la presidencia con el 73,5 por ciento de los votos. La transición fue pacífica y negociada, y marcó el tono de todo lo que vino después.
Historia reciente (2000–2026)
El siglo XXI empieza con una de las elecciones más ajustadas que se recuerdan en África: en la presidencial de 2001 Pedro Pires, del PAICV, se impuso a Carlos Veiga, del MpD, por doce votos, y el resultado se aceptó sin violencia. Pires gobernó dos mandatos; en 2011 le sucedió Jorge Carlos Fonseca, del MpD, reelegido en octubre de 2016, el mismo año en que Ulisses Correia e Silva llegó a primer ministro. En 2021 la presidencia volvió al PAICV con José María Neves, que tomó posesión el 9 de noviembre tras haber sido primer ministro entre 2001 y 2015.
El episodio natural más recordado de estos años es la erupción del Pico do Fogo en 2014, que arrasó los pueblos de Chã das Caldeiras. En lo económico, la pandemia disparó la deuda pública hasta el 149,1 por ciento del PIB en 2021, según el MAEC, y la recuperación posterior se apoyó en el turismo. El ciclo se cierra en 2026 con una nueva alternancia: el 17 de mayo el PAICV ganó las legislativas con el 47 por ciento de los votos y 37 de los 72 escaños y regresó al gobierno tras diez años en la oposición.
Política y gobierno en 2026
Cabo Verde es una república semipresidencialista; el MAEC la define como «república soberana, unitaria y democrática», con una Asamblea Nacional de 72 escaños. A fecha de septiembre de 2026, según la ficha país del MAEC actualizada en agosto de 2026, el jefe del Estado es José María Neves, del PAICV, desde el 9 de noviembre de 2021, y el jefe del Gobierno es Francisco Avelino Vieira de Carvalho, designado el 19 de junio de 2026 tras ganar su partido las legislativas del 17 de mayo con 37 escaños frente a 33 del MpD y 2 de la UCID, con una abstención del 53 por ciento. Las presidenciales estaban convocadas para el 15 de noviembre de 2026.
Es una democracia real, no una fachada. Freedom House, en su informe de 2025, la clasifica como «libre» con 92 puntos sobre 100, 38 sobre 40 en derechos políticos y 54 sobre 60 en libertades civiles, y la describe como una democracia estable con elecciones competitivas y alternancias periódicas entre partidos rivales; apunta como problemas un sistema judicial sobrecargado y la desigualdad que sufren mujeres y migrantes. Reporteros Sin Fronteras la situó en 2025 en el puesto 30 de 180 y Transparencia Internacional le da 62 sobre 100. No hay conflicto armado. Con España mantiene relaciones desde 1977 y un Acuerdo de Cooperación Avanzada para 2022-2030; con la UE, una Asociación Especial desde 2007.
Economía y recursos
La riqueza de Cabo Verde no sale del suelo, sino del mar, del turismo y de la diáspora. El sector terciario supone el 74 por ciento del PIB y el turismo aporta alrededor del 25 por ciento, según el MAEC en agosto de 2026; el primario apenas llega al 6 por ciento, con la pesca por delante, y el secundario al 20, sobre todo conservero. El país importa mucho más de lo que vende: en 2025 exportó unos 319 millones de dólares frente a 1.330 millones de importaciones, un déficit estructural que tapan el turismo y las remesas de los emigrantes, cercanas al 12 por ciento del PIB.
La moneda es el escudo caboverdiano, con paridad fija con el euro a 110,265 escudos, muy cómodo sobre el terreno. El PIB rondó los 2.920 millones de dólares en 2025 y el PIB per cápita los 5.670 euros; el Banco Mundial lo sitúa en unos 5.800 dólares. La deuda pública, disparada al 149,1 por ciento del PIB en 2021 por la pandemia, bajó al 102,5 por ciento en 2025. España es el primer cliente de las exportaciones caboverdianas, sobre todo conservas de pescado, y Cabo Verde es el tercer destino de la inversión española en África subsahariana. Los grandes proyectos en marcha —puertos, digitalización y renovables— se apoyan en los 300 millones de euros firmados con la UE en 2024.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
En el archipiélago viven poco más de medio millón de personas —522.331 según el MAEC, datos de 2023— y la diáspora, sobre todo en Portugal, ronda el millón. El idioma oficial es el portugués, lengua de administración y escuela, pero la lengua materna de casi todos es el criollo caboverdiano, el kriolu; por carretera uno se entiende en portugués. En religión las fuentes discrepan: el MAEC habla de más del 90 por ciento de católicos; el censo de 2021, citado por la Wikipedia inglesa, de un 72,5 por ciento, con un 15,6 sin religión y un 1,3 de musulmanes.
La cultura es criolla y musical: morna, coladeira, funaná y batuque, con Cesária Évora como gran embajadora. En la mesa manda la cachupa, guiso lento de maíz y alubias. El patrimonio UNESCO se reduce a Cidade Velha, inscrita en 2009, y ocho bienes en lista indicativa desde 2016. Las islas no se parecen entre sí: Santo Antão y Fogo son montaña y senderismo; Sal y Boa Vista, playa y desierto; Santiago y São Vicente, las urbanas. Para el viajero: ropa normal, con más recato fuera de la playa y en las iglesias; pedir permiso para fotografiar a personas; y ninguna restricción al alcohol. El ramadán, que en 2027 empieza en torno al 8 de febrero, apenas altera la vida diaria: los musulmanes no llegan al 2 por ciento.