Tanzania nació de dos historias conectadas pero distintas: Tanganica continental y el archipiélago de Zanzíbar. La costa suajili y ciudades como Kilwa comerciaron durante siglos por el Índico; el interior reunió sociedades y reinos diversos. Alemania colonizó Tanganica y Gran Bretaña la administró después de la Primera Guerra Mundial, mientras Zanzíbar pasó de sultanato omaní a protectorado británico. Tanganica se independizó en 1961; la revolución de Zanzíbar y la unión de 1964 formaron Tanzania. El CCM y sus antecesores gobiernan desde entonces. A septiembre de 2026, Samia Suluhu Hassan preside tras una elección de 2025 oficialmente abrumadora pero marcada por exclusiones opositoras, represión y violencia. Suajili e inglés son oficiales; las identidades locales y religiosas siguen siendo muy diversas.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
Las costas y las islas de la Tanzania actual forman parte del mundo suajili, una civilización africana de lengua bantú conectada por mar con Arabia, Persia, India y, más tarde, Europa. Ciudades-Estado como Kilwa comerciaron oro, marfil y otros bienes del interior a cambio de tejidos, cerámica y mercancías del Índico. El islam arraigó en la costa sin borrar los fundamentos africanos de la lengua y la sociedad suajilis. Stone Town conserva capas posteriores de ese intercambio, mientras las ruinas de Kilwa Kisiwani y Songo Mnara muestran una red urbana que alcanzó su apogeo entre los siglos XIII y XVI.
El interior nunca fue una unidad política única. Comunidades de lenguas bantúes practicaron agricultura y metalurgia; pueblos nilóticos y cusitas se asentaron en el norte, y sociedades pastoriles como los maasai organizaron territorios móviles. Los haya, nyamwezi, hehe, chagga y muchos otros desarrollaron jefaturas, mercados y sistemas propios. En el siglo XIX, caravanas procedentes de la costa penetraron hacia Tabora, Ujiji y los Grandes Lagos en busca de marfil y personas esclavizadas. Zanzíbar, gobernado por una dinastía omaní desde el siglo XIX, se convirtió en centro comercial y productor de clavo, sostenido también por trabajo esclavizado.
Colonización
Alemania impuso a finales del siglo XIX la colonia de África Oriental Alemana sobre el territorio continental. La conquista encontró resistencias, entre ellas la de los hehe bajo Mkwawa. Entre 1905 y 1907, la rebelión Maji Maji reunió a comunidades del sur contra impuestos, cultivos forzosos y violencia colonial; la represión y el hambre causaron una mortalidad enorme. Ferrocarriles y plantaciones conectaron zonas productivas con los puertos, pero respondían a intereses imperiales y exigieron trabajo africano en condiciones coercitivas.
Durante la Primera Guerra Mundial, la campaña de África Oriental recorrió la región. Tras la derrota alemana, la Sociedad de Naciones confió Tanganica a Gran Bretaña; después fue territorio en fideicomiso de Naciones Unidas. La administración británica gobernó en parte mediante autoridades locales y expandió cultivos de exportación. Zanzíbar siguió una trayectoria diferente: el sultanato quedó bajo protectorado británico en 1890 y mantuvo una estructura social muy desigual entre la monarquía árabe, terratenientes, comerciantes y la mayoría africana. En el continente, la Tanganyika African National Union de Julius Nyerere convirtió el nacionalismo en un movimiento de masas y negoció una independencia con menor violencia que otras descolonizaciones regionales.
Independencia y construcción del Estado
Tanganica alcanzó la independencia el 9 de diciembre de 1961, con Julius Nyerere como primer ministro, y se hizo república un año después. Zanzíbar obtuvo la independencia del Reino Unido en diciembre de 1963 bajo el sultán, pero la revolución del 12 de enero de 1964 derrocó la monarquía; hubo matanzas, expulsiones y una transformación radical de la propiedad. Tanganica y Zanzíbar se unieron el 26 de abril de 1964. El nombre República Unida de Tanzania combinó ambos territorios, aunque Zanzíbar conservó presidente, Cámara de Representantes y competencias propias.
La Declaración de Arusha de 1967 fijó una vía socialista de autosuficiencia, nacionalizaciones y ujamaa. La creación de aldeas concentradas amplió ciertos servicios, pero su aplicación coercitiva, resultados agrícolas débiles y crisis externas dañaron la economía. Tanzania apoyó movimientos de liberación de África austral y, entre 1978 y 1979, combatió al régimen ugandés de Idi Amin hasta su caída. Nyerere dejó la presidencia en 1985. Ali Hassan Mwinyi liberalizó gradualmente la economía, y una reforma constitucional restauró el multipartidismo en 1992. El partido gobernante, llamado CCM desde la fusión de TANU y el partido revolucionario de Zanzíbar en 1977, mantuvo el poder.
Historia reciente (2000–2026)
Benjamin Mkapa, presidente entre 1995 y 2005, profundizó reformas de mercado; Jakaya Kikwete gobernó de 2005 a 2015 durante un ciclo de crecimiento, expansión de servicios y grandes inversiones, acompañado por desigualdad y denuncias de corrupción. John Magufuli ganó en 2015 y fue reelegido en 2020. Su Gobierno impulsó obras y recaudación, pero restringió oposición, medios y sociedad civil y minimizó la COVID-19. Magufuli murió en marzo de 2021 y la vicepresidenta Samia Suluhu Hassan asumió la presidencia, primera mujer en ocuparla. Al inicio reabrió medios y diálogo político, aunque esa apertura no se consolidó.
En la elección general del 29 de octubre de 2025, la comisión electoral proclamó a Samia ganadora con el 97,66 %; Emmanuel Nchimbi fue elegido vicepresidente. El principal candidato de Chadema había sido excluido y Tundu Lissu permanecía procesado. Human Rights Watch documentó desapariciones, detenciones, restricciones de internet y uso letal de la fuerza durante y después de las votaciones. Las cifras oficiales describen el resultado declarado, no una medida de competencia efectiva. En 2026 continuaban las investigaciones y denuncias por la represión postelectoral, mientras el nuevo Gobierno presentaba continuidad económica e inversiones en ferrocarril, energía y puertos.
Política y gobierno en 2026
A septiembre de 2026, Samia Suluhu Hassan es presidenta de la Unión, Emmanuel Nchimbi vicepresidente y Mwigulu Nchemba primer ministro. Hussein Mwinyi preside el Gobierno Revolucionario de Zanzíbar. Tanzania es una república presidencial y un Estado de unión: el Parlamento y el Ejecutivo nacionales gestionan los asuntos de la Unión y del territorio continental, mientras Zanzíbar mantiene instituciones propias para materias no unionistas. Esa arquitectura exige distinguir las normas del continente y las del archipiélago.
El CCM gobierna, bajo distintos nombres, desde la independencia. Freedom House clasificó Tanzania como Not Free, 35/100, en 2025, antes de las elecciones de octubre: señaló dominio institucional del partido, restricciones a oposición, prensa y reunión y problemas de independencia judicial. Los hechos documentados en 2025 por Human Rights Watch agravaron esa lectura y deben considerarse por separado porque quedan fuera del periodo principal evaluado por aquella puntuación. Para el viajero, manifestaciones, edificios gubernamentales y concentraciones políticas no son temas neutros para fotografiar; conviene evitar discusiones partidistas públicas y consultar avisos actuales, especialmente después de episodios de interrupción de comunicaciones.
Economía y recursos
Tanzania combina agricultura, minería, construcción, manufactura, telecomunicaciones y turismo. Oro, productos agrícolas y servicios ligados al viaje aportan divisas; el gas natural abastece generación e industria, y existen reservas de grafito y otros minerales. La mayoría del empleo sigue siendo informal o agrícola. Dar es Salaam concentra el gran puerto, mientras el ferrocarril TAZARA enlaza con Zambia y la nueva red de ancho estándar busca mejorar el corredor central hacia los Grandes Lagos.
El Banco Mundial describe dos décadas de crecimiento relativamente sólido y reducción más lenta de la pobreza. El avance demográfico obliga a crear muchos más empleos productivos y ampliar electricidad, educación, agua y transporte. La ficha del MAEC estimaba 68,6 millones de habitantes en 2024; la moneda es el chelín tanzano. El turismo aporta ingresos y conservación, pero también genera tensiones por tierra y acceso a recursos en áreas habitadas por comunidades pastoriles. El clima añade riesgo: sequías, inundaciones y variabilidad de lluvias afectan agricultura, carreteras y energía. Las cifras nacionales no reflejan por igual Dar es Salaam, los corredores turísticos del norte, las islas de Zanzíbar y distritos rurales remotos del oeste o sur.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
El suajili y el inglés son idiomas oficiales. El suajili permite comunicarse en casi todo el país y es una pieza central de la identidad nacional construida desde la independencia; el inglés conserva funciones en enseñanza superior, negocios y turismo. Se hablan además más de cien lenguas locales. Según la ficha del MAEC, cristianos y musulmanes representan cada uno alrededor del 40 % de la población, con creencias tradicionales y otras confesiones; no existe un censo religioso reciente capaz de convertir esas aproximaciones en fronteras exactas. Zanzíbar y buena parte de la costa son mayoritariamente musulmanas.
La ropa y el comportamiento requieren especial consideración en Stone Town, aldeas y lugares religiosos: hombros y rodillas cubiertos y permiso antes de retratar personas son pautas prudentes. Ugali, arroz, pescado, plátano, coco y especias cambian de una región a otra; el taarab, el bongo flava y las artes makonde muestran tradiciones en evolución. Tanzania tiene siete bienes de Patrimonio Mundial: Kilwa y Songo Mnara, Stone Town, Kondoa, Serengeti, Ngorongoro, Kilimanjaro y la reserva de Selous. Nyerere National Park procede de una división administrativa de Selous; no debe presentarse automáticamente como un octavo bien independiente.