Somalia es el país africano con la advertencia más dura del Ministerio de Asuntos Exteriores español, que desaconseja el viaje bajo cualquier circunstancia. Heredera de los sultanatos de Adal, Ajuran y Geledi y de dos colonizaciones distintas, la británica en el norte y la italiana en el sur, se unificó en 1960 y se desintegró en 1991 con la caída de Siad Barre. Desde entonces conviven tres realidades: el Estado federal de Mogadiscio, acosado por Al Shabab; Somalilandia, independiente de hecho desde 1991 y estable; y Puntlandia, autónoma en el nordeste. Los visados y los permisos de cada una son distintos y no se aceptan entre sí. La ficha es informativa: el MAEC desaconseja viajar al país bajo cualquier circunstancia.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
La costa somalí figura entre los espacios comerciales más antiguos del océano Índico. La mayoría de los especialistas sitúan aquí el País de Punt que prosperó en la Edad del Bronce, y en época clásica la franja litoral estaba jalonada de ciudades-Estado mercantiles —Opone, Malao, Mosylon, Mundus, Sarapion, Essina y Tabae— que comerciaban con Egipto, Arabia y el Mediterráneo. Tierra adentro, el conjunto rupestre de Laas Geel, cerca de Hargeisa, conserva pinturas de vacuno doméstico de hace entre 5.500 y 4.500 años.
El islam llegó pronto por el mar Rojo y dio forma a una sucesión de sultanatos. El de Adal alcanzó su cénit con el imán Ahmad ibn Ibrahim al-Ghazi, llamado Gurey, «el zurdo», que hacia 1527 invadió Abisinia; una fuerza conjunta portuguesa y etíope lo derrotó y lo mató en la batalla de Wayna Daga, el 21 de febrero de 1543. Después vino la «era de los Ajuran», con los puertos de Mogadiscio, Merca, Barawa y Hobyo volcados en el comercio exterior. En el sur, el sultanato de Geledi vivió su edad de oro con Yusuf Mahamud Ibrahim, tercer sultán de la casa Gobroon, cuyo ejército venció en 1843. En el nordeste dominaban los sultanatos majeerteen y de Hobyo.
Colonización
El reparto europeo de finales del siglo XIX troceó el territorio somalí en cuatro. Gran Bretaña estableció el protectorado de la Somalilandia británica en el norte, Italia organizó la Somalia italiana en el sur y el centro, Francia se quedó con la Somalilandia francesa —el actual Yibuti— y Etiopía incorporó el Ogadén. Esa fractura explica casi todo lo que vino después: dos administraciones, dos lenguas europeas y dos culturas jurídicas en un mismo pueblo.
La resistencia más larga fue el movimiento derviche de Sayyid Mohammed Abdullah Hassan, que combatió entre 1899 y 1920 y solo se desmoronó cuando los británicos recurrieron al bombardeo aéreo intensivo. Italia tardó todavía más en someter el nordeste: la campaña contra el sultanato de Hobyo arrancó en octubre de 1925 y se topó en noviembre con la rebelión de Omar Samatar, mientras la resistencia majeerteen de Hersi Boqor se prolongó hasta finales de 1927. Tras la Segunda Guerra Mundial, el sur pasó a ser en 1950 un territorio en fideicomiso de Naciones Unidas bajo administración italiana, con la promesa explícita de independencia en diez años. De aquella etapa quedan el italiano residual, el inglés del norte y la pasta en la mesa somalí.
Independencia y construcción del Estado
La Somalilandia británica se independizó el 26 de junio de 1960 y cinco días después, el 1 de julio, se unió al antiguo territorio italiano para formar la República Somalí. Aden Abdullah Osman Daar fue el primer presidente y Abdirashid Ali Shermarke el primer jefe de Gobierno. La joven república abrazó el pansomalismo, representado en las cinco puntas de la estrella de su bandera.
Shermarke, ya presidente, fue asesinado el 15 de octubre de 1969 en la ciudad norteña de Las Anod. El 21 de octubre el ejército tomó el poder sin encontrar resistencia armada en un golpe incruento encabezado por el general Mohamed Siad Barre, que implantó un «socialismo científico» y oficializó en 1972 la escritura del somalí en alfabeto latino. En julio de 1977 estalló la guerra del Ogadén, cuando Barre trató de anexionarse la región etíope de mayoría somalí; la derrota frente a una Etiopía respaldada por la Unión Soviética y Cuba descabezó al régimen. La represión y la guerra civil hicieron el resto. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores español, «tras el colapso del régimen de Siad Barre, en 1991, se inició en Somalia una etapa marcada por la guerra y la anarquía». El 18 de mayo de 1991 Somalilandia declaró su independencia, y el 1 de agosto de 1998 Puntlandia se proclamó autónoma.
Historia reciente (2000–2026)
Tras varios gobiernos de transición, la Unión de Tribunales Islámicos controló Mogadiscio en 2006 hasta que una intervención etíope la desalojó; de aquella derrota nació Al Shabab. En 2012 una constitución provisional dio forma al Gobierno Federal y a sus Estados miembros: Galmudug, Hirshabelle, Jubalandia, Puntlandia y Somalia del Sudoeste, además de la Somalilandia autoproclamada. Hassan Sheikh Mohamud presidió el país entre 2012 y 2017, le siguió Mohamed Abdullahi Farmaajo y desde 2022 gobierna de nuevo Mohamud.
Dos hechos han movido el tablero. El primero es el conflicto de Las Anod, entre el 6 de febrero y el 28 de agosto de 2023: las milicias dhulbahante de SSC-Khatumo expulsaron de la ciudad al ejército de Somalilandia, con entre 1.000 y 2.000 muertos y entre 154.000 y 203.000 desplazados; Mogadiscio reconoció a SSC-Khatumo como Estado federal en octubre de 2023. El segundo es el memorando de entendimiento entre Etiopía y Somalilandia de enero de 2024, que arrendaba a Adís Abeba el puerto de Berbera durante veinte años a cambio de un posible reconocimiento; la crisis con Somalia se rebajó con la Declaración de Ankara de diciembre de 2024. En marzo de 2024 Puntlandia dejó de reconocer la autoridad federal, en enero de 2025 la misión AUSSOM relevó a ATMIS y el 26 de diciembre de 2025 Israel fue el primer Estado miembro de la ONU en reconocer a Somalilandia.
Política y gobierno en 2026
Somalia es una república federal; a fecha de septiembre de 2026, según el MAEC (julio de 2026), el jefe del Estado es Hassan Sheikh Mohamud, elegido por el Parlamento en 2022, ya presidente entre 2012 y 2017, y el primer ministro es Hamza Abdi Barre. El Parlamento, bicameral, se reparte indirectamente entre clanes. En marzo de 2026 se aprobó una constitución que «refuerza los poderes del Presidente de la República y establece un sistema electoral directo»; la oposición la rechaza y las presidenciales se prevén para 2027.
No es una democracia. Freedom House la clasifica en 2025 como Not Free con 8 puntos sobre 100 —2 sobre 40 en derechos políticos y 6 sobre 60 en libertades civiles—, un 0 sobre 4 en salvaguardas contra la corrupción y ninguna elección nacional directa; la puntuación excluye a Somalilandia, evaluada aparte. Reporteros Sin Fronteras la sitúa en el puesto 126 de 180 en 2026. Al Shabab controla comarcas del centro y el sur y lanzó más de 160 ataques contra civiles en Mogadiscio entre 2023 y 2025, según la Agencia europea de Asilo. La UE es, según el MAEC, el mayor contribuyente financiero, con más de 2.600 millones de euros desde 2007, y mantiene EUCAP, EUTM y Atalanta, con participación española. El MAEC desaconseja el viaje bajo cualquier circunstancia, con amenaza terrorista «muy alta» y «alto riesgo de secuestro».
Economía y recursos
Somalia es uno de los países más pobres del mundo. Según el MAEC (julio de 2026), con datos del FMI para 2026, el PIB ronda los 14.170 millones de dólares y el PIB por habitante, los 813, con un crecimiento del 2,6 por ciento y una inflación del 5,9. El Banco Mundial rebaja el crecimiento de 2025 al 3 por ciento, frente al 4 de 2023 y 2024, por el recorte de la ayuda y la sequía. La moneda es el chelín somalí, a unos 652 por euro en julio de 2026, aunque el dólar circula de forma generalizada.
El sector primario aporta el 60 por ciento del PIB, repartido entre ganadería, un 40 por ciento, y pesca, un 20. Las exportaciones de 2024 son casi solo animales vivos: 294 millones de dólares en ovino y caprino, 81 en otros animales y 19 en vacuno, frente a unas importaciones dominadas por el azúcar, 431 millones, el arroz, 293, los tejidos y la pasta. El verdadero sostén son las remesas de la diáspora, el 17,5 por ciento del PIB en 2024, entre 1.300 y 2.000 millones de dólares anuales. El 55 por ciento de la población vive bajo el umbral de pobreza y el país ocupa el puesto 192 de 193 en el índice de desarrollo humano del PNUD de 2025. En Somalilandia el motor es el puerto de Berbera.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
Viven en Somalia unos 19,7 millones de personas según Naciones Unidas (2025), con tres millones de desplazados internos y dos millones en la diáspora. Los idiomas oficiales son el somalí, escrito en alfabeto latino desde 1972, y el árabe; por carretera uno se entiende en somalí; el inglés funciona en Somalilandia. La población es musulmana suní de escuela shafi'í, con tradición sufí, en torno al 99,8 por ciento; la Constitución define el islam como religión del Estado. El MAEC cifra en un 85 por ciento la etnia somalí, con minorías bantúes y árabes en el sur, y cita los clanes darod, dir, hawiye, isaq y rahanweyn.
Somalia se llama «nación de poetas»: la poesía oral y la música pentatónica vertebran su vida social. En la mesa mandan el canjeero, el arroz especiado bariis iskukaris y el té con cardamomo; todo es halal y no hay cerdo. Es Estado parte de la Convención del Patrimonio Mundial desde 2020, sin bienes inscritos y solo tres candidatos; Laas Geel tampoco figura.
Conviene ropa holgada que cubra brazos y piernas, con pañuelo para las mujeres, también en Somalilandia. Hay que pedir permiso antes de fotografiar personas y nunca fotografiar edificios oficiales ni controles militares. El ramadán empieza en 2027 en torno al 8 de febrero: no se come ni bebe en público de día, y el alcohol está prohibido.