Namibia es un país joven con una memoria muy larga. Sus rocas guardan grabados san de al menos dos mil años y su territorio fue durante siglos espacio de pueblos nama, damara, herero y ovambo, hasta que Alemania lo convirtió en colonia en 1884 y cometió allí, entre 1904 y 1908, el genocidio de herero y nama. Sudáfrica lo administró después durante siete décadas, extendió el apartheid y desoyó a Naciones Unidas hasta que la lucha de la SWAPO y la negociación internacional condujeron a la independencia el 21 de marzo de 1990. Hoy es una democracia estable con partido dominante, unos tres millones de habitantes, riqueza minera y pesquera, grandes expectativas petroleras y una desigualdad de las más altas del mundo, herencia directa de aquella historia.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
El territorio que hoy es Namibia fue habitado primero por cazadores-recolectores san. En Twyfelfontein, o /Ui-//aes, en la región de Kunene, se conservan más de 2.000 grabados y seis abrigos con pinturas en ocre rojo que la UNESCO atribuye a grupos san de la Edad de Piedra tardía y que documentan al menos dos mil años de ocupación. Rinocerontes, elefantes, jirafas y huellas de animales forman, según la UNESCO, un registro coherente de prácticas rituales.
Después llegaron los pastores. Según la Encyclopaedia Britannica, los nama, de lengua khoekhoe, dominaron el sur con economías ganaderas; los herero organizaron jefaturas pastoriles en el centro; los damara combinaban pastoreo y trabajo del cobre, y en el norte, en llanuras que continúan en la actual Angola, prosperaron los reinos ovambo, de agricultores y ganaderos. A partir de 1825 llegaron desde El Cabo los oorlam, con caballos y armas de fuego, y su jefe Jonker Afrikaner se impuso a mediados de siglo desde la zona de Windhoek. No existía un Estado único: el agua, los pastos y el ganado marcaban alianzas y guerras entre estos pueblos. Durante el siglo XIX, misioneros, comerciantes y exploradores europeos introdujeron armas de fuego que intensificaron esos conflictos y prepararon el terreno para la conquista.
Colonización
Gran Bretaña se anexionó Walvis Bay en 1878. En 1883 Adolf Lüderitz compró la bahía de Angra Pequena a un jefe nama por 10.000 marcos y 260 fusiles, y en 1884 Alemania proclamó el África del Sudoeste Alemana, ampliada, según Britannica, con «tratados sumamente dudosos», expropiación de tierras y fuerza militar.
En enero de 1904 los herero se alzaron bajo Samuel Maharero. Tras la batalla de Waterberg, el 11 de agosto, el general Lothar von Trotha empujó a los supervivientes al desierto del Omaheke y el 2 de octubre dictó una orden de exterminio. Los nama de Hendrik Witbooi se sublevaron a finales de ese año. Los supervivientes acabaron en campos de concentración; solo en Shark Island, frente a Lüderitz, murieron entre 1.032 y 3.000 personas. Las cifras del genocidio varían según la fuente: entre 24.000 y 80.000 herero y unos 10.000 nama, la mitad de su pueblo.
Sudáfrica ocupó la colonia en 1915 y en 1920 la Sociedad de Naciones se la confió como mandato de clase C. Pretoria extendió allí el apartheid: el plan Odendaal de 1964 diseñó bantustanes étnicos y el trabajo por contrato provocó la gran huelga de 1971–1972. La ONU revocó el mandato en 1966 y el Tribunal Internacional de Justicia declaró ilegal la ocupación en 1971, pero esta continuó. Dejó una tierra muy concentrada y una honda huella alemana y afrikáner.
Independencia y construcción del Estado
Según Naciones Unidas, el jefe herero Hosea Kutako peticionó por primera vez contra el dominio sudafricano en 1946. En 1960 nació la SWAPO, dirigida por Sam Nujoma, y el 26 de agosto de 1966 el choque de Omugulugwombashe abrió la lucha armada de su brazo militar, el PLAN. Tras la independencia de Angola en 1975, la guerra se entrelazó con la guerra civil angoleña y la Guerra Fría: Cuba envió tropas en apoyo del MPLA y el PLAN instaló su cuartel general en Lubango. En 1976 la Asamblea General reconoció a la SWAPO como «única y auténtica representante» del pueblo namibio, y en 1978 el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 435.
No se aplicó hasta que el acuerdo tripartito del 22 de diciembre de 1988 ligó la retirada cubana de Angola con la sudafricana de Namibia. La misión UNTAG, en la que participó España, se desplegó el 1 de abril de 1989; en las elecciones de noviembre la SWAPO obtuvo el 57,33 % y 41 de los 72 escaños constituyentes. La independencia llegó el 21 de marzo de 1990, con Nujoma como presidente; Walvis Bay no pasó a Namibia hasta 1994. Nujoma logró un tercer mandato tras una reforma constitucional de 1998, y en agosto de 1999 el Gobierno sofocó un ataque separatista en Katima Mulilo, en la franja de Caprivi.
Historia reciente (2000–2026)
Nujoma cedió el poder en 2005 a Hifikepunye Pohamba, que gobernó dos mandatos hasta 2015. Le siguió Hage Geingob, elegido en 2014 con el 87 % de los votos y reelegido en 2019 con el 56,3 %. Ese año estalló el escándalo Fishrot: documentos publicados por WikiLeaks en noviembre de 2019 acusaron a la pesquera islandesa Samherji de sobornar a altos cargos, y los ministros de Pesca, Bernhard Esau, y de Justicia, Sacky Shanghala, dimitieron y fueron detenidos. En 2022, Shell, TotalEnergies y Galp anunciaron grandes descubrimientos de petróleo en aguas del sur.
Geingob murió en el cargo el 4 de febrero de 2024 y le sucedió el vicepresidente Nangolo Mbumba. En noviembre de 2024 ganó las elecciones Netumbo Nandi-Ndaitwah, que el 21 de marzo de 2025 juró como primera presidenta del país; el 8 de febrero había muerto Sam Nujoma, a los 95 años. Alemania reconoció formalmente el genocidio en mayo de 2021 y ofreció 1.100 millones de euros en ayuda al desarrollo, evitando la palabra «reparaciones», pero la mayoría de organizaciones herero y nama rechazó el acuerdo. Desde 2025, el 28 de mayo es el Día del Recuerdo del Genocidio. En abril de 2026 la presidenta anunció que la declaración conjunta revisada iría a la Asamblea Nacional antes de firmarse; a mediados de junio, según las fuentes consultadas, seguía sin firmar.
Política y gobierno en 2026
A fecha de septiembre de 2026, según la ficha país del MAEC (julio de 2026), Namibia es una república presidencialista con Parlamento bicameral. Netumbo Nandi-Ndaitwah, de la SWAPO, es jefa de Estado y de Gobierno desde marzo de 2025, con la vicepresidenta Lucia Witbooi y el primer ministro Elijah Ngurare. Ganó las generales de noviembre de 2024, prolongadas del 27 al 30 por fallos técnicos, con el 58,07 % frente al 25,84 % de Panduleni Itula, del IPC. La SWAPO bajó a 51 de los 104 escaños y el IPC entró con 20: su peor resultado desde 1990. La oposición impugnó la prórroga, pero el Tribunal Supremo la validó en febrero de 2025. Las próximas generales tocan en 2029.
Freedom House, en Freedom in the World 2025, clasifica a Namibia como «Free», con 73 puntos sobre 100. Es una democracia multipartidista efectiva, aunque con un partido dominante desde la independencia: la fuente describe medios en general libres, pero rebajó la nota anticorrupción por escándalos de alto nivel sin rendición de cuentas y señala la marginación de los san, abusos policiales y discriminación de mujeres y personas LGBT+. Con España la relación es cordial: hay embajada en Windhoek desde 1990 y España figura entre los cinco principales clientes del pescado namibio. Con la UE rige un Acuerdo de Asociación Económica.
Economía y recursos
Según la ficha del MAEC (julio de 2026), el PIB ronda los 13.400 millones de dólares y el PIB per cápita unos 4.400 dólares (Banco Mundial, 2024), y el Banco Mundial la reclasificó en 2025 como economía de renta media-baja. La minería aporta en torno al 12–13 % del PIB, pero más de la mitad de las exportaciones, sobre todo diamantes y cobre, además de uranio y oro. La pesca es el otro gran exportador. Sudáfrica es el primer proveedor, con el 36,3 % de las importaciones, y el dólar namibio está anclado uno a uno al rand.
Los grandes proyectos miran a la costa. En agosto de 2026, TotalEnergies daba el yacimiento Venus, en la cuenca de Orange, por técnicamente listo para la decisión final de inversión, pendiente del acuerdo fiscal con el Gobierno y con primer petróleo previsto hacia 2030. El MAEC cita además un polo de hidrógeno verde que podría alcanzar 10.000 millones de dólares. El reverso es social: paro oficial del 36,9 %, cerca del 50 % entre los jóvenes, y un índice de Gini de 0,58. El Banco Mundial sitúa a Namibia entre las economías más desiguales del mundo, con brechas de renta y tierra heredadas del colonialismo y del apartheid, y recuerda que la agricultura y el turismo sostienen el empleo rural en el país más seco del África subsahariana.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
Namibia contaba 3.022.401 habitantes en el censo de 2023; cerca de medio millón vive en Windhoek. El inglés es la única lengua oficial, pero en casa casi la mitad habla oshiwambo (49,7 %), seguido del khoekhoegowab de nama y damara (11 %), las lenguas kavango (10,4 %) y el afrikáans (9,4 %). Por carretera uno se entiende en inglés, y el afrikáans sigue siendo lengua franca en muchas zonas. Según Wikipedia, el 93,2 % de la población es africana indígena —ovambo, kavango, herero, damara, nama, lozi y san, entre otros—, el 3,6 % coloured y basters y el 1,8 % blanca. El 87,9 % es cristiano, con un 43,7 % de luteranos por las misiones alemanas y finlandesas; el MAEC eleva los cristianos al 97 %.
El kapana, carne asada al momento en los puestos de Katutura, en Windhoek, el oshikundu de mijo fermentado del norte y la cerveza de tradición alemana conviven en la mesa. Las mujeres herero visten largos trajes de inspiración victoriana con un tocado en forma de cuernos. La UNESCO protege Twyfelfontein (2007), el Mar de Arena del Namib (2013), la fiesta de la marula Oshituthi shomagongo y los saberes musicales ancestrales nama. Pide permiso antes de fotografiar a alguien, sobre todo en el Kaokoland, viste con discreción fuera de los lodges y guarda respeto en memoriales como Shark Island o Waterberg.