Liberia es el gran caso atípico de África: no fue colonia europea, sino un Estado fundado desde 1822 por la American Colonization Society para reasentar en la costa a afroamericanos libres, que en 1847 proclamó la primera república del continente. Esa minoría américo-liberiana gobernó sobre los pueblos autóctonos durante 133 años, hasta el golpe de Samuel Doe en 1980; después llegaron dos guerras civiles con unos 250.000 muertos, la presidencia de Ellen Johnson Sirleaf y la epidemia de ébola. Desde 2018 ha habido dos relevos pacíficos por las urnas: George Weah primero y Joseph Boakai desde enero de 2024. Freedom House la clasifica como parcialmente libre, con 64 puntos sobre 100. Vive del hierro, el oro, el caucho y de una de las mayores banderas de conveniencia del mundo.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
El territorio que hoy ocupa Liberia no conoció grandes imperios centralizados como los del Sahel, sino un mosaico de pueblos que, según la historiografía recogida por Wikipedia, migraron hacia la costa desde el norte y el este entre los siglos XII y XVI: malinké o mandinga, gola, kissi, kru y grebo, entre otros. Se organizaban en aldeas, jefaturas y confederaciones, y la autoridad se repartía entre los jefes de linaje y unas instituciones iniciáticas que siguen vivas: las sociedades Poro, masculina, y Sande, femenina, que educan a los jóvenes, regulan los matrimonios y administran justicia en paralelo al poder político.
La costa entró pronto en la economía atlántica. Los portugueses llegaron hacia 1462 y la bautizaron Costa del Grano o Costa de la Malagueta, por la pimienta que allí se cargaba; neerlandeses e ingleses abrieron factorías en 1602 y 1663, pero ninguna potencia europea estableció un asentamiento permanente hasta 1821. Los kru, marinos de la costa oriental, se especializaron en tripular los barcos europeos y acabaron dando nombre a toda una categoría profesional en los puertos del Atlántico. Esa ausencia de ocupación europea estable explica el rumbo insólito que el país tomaría a partir del siglo XIX.
Colonización
Liberia nunca fue colonia europea, pero sí fue colonizada. La American Colonization Society, fundada en 1816 en Estados Unidos, defendía reasentar en África a los negros libres, una premisa que mezclaba filantropía abolicionista con el deseo de sacar del país a una población incómoda. El primer barco, el Elizabeth, zarpó en 1820 con ochenta y seis colonos, y en diciembre de 1821 la sociedad se hizo con una franja de unas treinta y seis millas de costa junto al cabo Mesurado. El asentamiento se fundó el 25 de abril de 1822 con el nombre de Christopolis y en 1824 pasó a llamarse Monrovia, en honor del presidente estadounidense James Monroe, que había apoyado el proyecto.
El precio humano fue brutal: de los 4.571 emigrantes llegados entre 1820 y 1843 sobrevivieron 1.819, menos del cuarenta por ciento. Y para los pueblos autóctonos aquello fue una conquista. Los colonos, que se llamaron a sí mismos américo-liberianos, practicaron la endogamia, controlaron el acceso de los nativos al océano, a la tecnología y a la educación, y los mantuvieron sin derecho de voto durante más de un siglo. La historiografía lo resume con crudeza: trataron a la población local como los blancos estadounidenses los habían tratado a ellos.
Independencia y construcción del Estado
El 26 de julio de 1847 once firmantes proclamaron Liberia nación independiente, la primera república de África, con constitución y bandera calcadas de las estadounidenses y Joseph Jenkins Roberts de primer presidente. El Reino Unido la reconoció en 1848 y Francia en 1852; Estados Unidos no lo hizo hasta 1862. Desde 1877 gobernó sin interrupción el True Whig Party, el de la minoría américo-liberiana, en régimen de partido único.
Dos episodios retratan aquel Estado: en 1926 el gobierno arrendó a Firestone hasta un millón de acres durante noventa y nueve años a seis centavos el acre. En 1930 la Sociedad de Naciones reprobó a Liberia por fomentar «una política de intimidación y supresión grosera» contra la población nativa, con trabajo forzado, y el presidente Charles D. B. King dimitió. William Tubman dio el voto a los autóctonos en 1951 sin dejar de reprimir a la oposición.
El 12 de abril de 1980 el sargento mayor Samuel Doe derrocó y mató al presidente William Tolbert junto a veintiséis de sus allegados y puso fin a 133 años de dominio américo-liberiano. Su gobierno derivó en represión y sectarismo étnico. En diciembre de 1989 el Frente Patriótico Nacional de Charles Taylor entró por el condado de Nimba; Doe fue capturado, torturado y asesinado en septiembre de 1990, y Taylor ganó las elecciones de 1997 con el 75,33 % en un clima de intimidación.
Historia reciente (2000–2026)
La segunda guerra civil, entre 1999 y 2003, enfrentó a Taylor con los rebeldes de LURD y MODEL. En 2002 las mujeres organizadas por Leymah Gbowee en el Movimiento de Acción Masiva por la Paz forzaron con protestas pacíficas la vía negociadora. El 4 de junio de 2003 el Tribunal Especial para Sierra Leona hizo públicos los cargos por crímenes de guerra contra Taylor, que dimitió y se exilió en Nigeria; en agosto se firmó la paz. Las dos guerras dejaron unos 250.000 muertos y un país arrasado.
En 2005 fue elegida Ellen Johnson Sirleaf, la primera mujer que llegaba a la jefatura de un Estado africano por las urnas. En 2011 recibió el Nobel de la Paz, compartido con otras dos galardonadas, «por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y por su derecho a participar plenamente en la construcción de la paz». Su segundo mandato quedó marcado por la epidemia de ébola de África occidental, entre 2014 y 2016.
En 2017 se produjo el primer traspaso democrático entre dos presidentes elegidos en setenta y tres años: el exfutbolista George Weah asumió en enero de 2018. En las elecciones de 2023 perdió la segunda vuelta frente a Joseph Boakai por 50,64 % a 49,36 % y reconoció la derrota el 18 de noviembre. La Unión Europea calificó esa segunda vuelta de «extraordinariamente ajustada y bien administrada».
Política y gobierno en 2026
Según la ficha del MAEC de abril de 2026, Liberia es una república presidencialista y Joseph Nyuma Boakai es jefe del Estado y del Gobierno desde el 22 de enero de 2024, con Jeremiah Kpan Koung de vicepresidente. Ganó la segunda vuelta de noviembre de 2023; el mandato es de seis años. Freedom House lo clasifica como «Partly Free» (parcialmente libre), con 64 puntos sobre 100 en Freedom in the World 2025: treinta sobre cuarenta en derechos políticos y treinta y cuatro sobre sesenta en libertades civiles.
Es una democracia real pero limitada: hay elecciones competitivas y alternancia, pero la independencia judicial y las garantías procesales reciben un uno sobre cuatro, la presión sobre los medios persiste y la corrupción es estructural. Boakai suspendió a más de cuatrocientos cincuenta funcionarios por no declarar sus bienes y se rebajó el sueldo un 40 %, aunque Freedom House le reprocha haber sustituido al margen de la ley a responsables de organismos independientes. En 2024 el Parlamento aprobó crear un Tribunal de Crímenes de Guerra y Delitos Económicos, aún en desarrollo, y en julio de 2025 Boakai pidió perdón a las víctimas de las guerras. Ocupa un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2026-2027, tiene relaciones con España desde 1953 y la UE, su principal socio de cooperación, le mantiene la «tarjeta amarilla» por pesca ilegal.
Economía y recursos
Liberia sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. El MAEC (abril de 2026) cifra el PIB en unos 5.180 millones de dólares y la renta per cápita en unos 910 dólares en 2025, con un saldo comercial negativo de unos 530 millones en 2024. El Banco Mundial, en su página actualizada el 8 de septiembre de 2026, da un crecimiento del 5,1 % en 2025 impulsado por la minería, que se disparó un 17 %, y sitúa la deuda en el 54,6 % y el déficit en el 1,1 % del PIB.
Las exportaciones son mineral de hierro (34 %), oro (19 %), caucho natural (11 %) y aceite de palma (7 %). El hierro se extrae en Nimba, Bong y Grand Bassa, con ArcelorMittal y China Union al frente. El caucho tiene nombre propio: la plantación que Firestone explota en Harbel desde 1926 sigue siendo la mayor del planeta. La tercera pata es invisible desde la carretera: el registro marítimo abierto, una bandera de conveniencia con más de 5.900 buques en 2026, cerca del 17 % de la flota mundial. La moneda es el dólar liberiano, pero el estadounidense también circula de forma generalizada; el tipo de cambio debe consultarse en el momento del viaje. El Banco Mundial mantiene una cartera de 936,8 millones en dieciocho proyectos, entre ellos la reparación de la central hidroeléctrica de Mount Coffee.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
Liberia ronda los 5,5 millones de habitantes (2024-2025) y es muy joven: el 72 % tiene menos de treinta y cinco años. La esperanza de vida es de sesenta y un años y Monrovia concentra un tercio de la población. El idioma oficial es el inglés, pero se hablan más de veinte lenguas indígenas mandé y kru: kpelle, bassa, vai, gio, mano, krahn, loma, gola y kissi. En la carretera uno se entiende en inglés, aunque lo que se oye casi siempre es el kreyol liberiano; el estándar queda para la escuela y los medios.
Según el censo de 2018, el 85,1 % de la población es cristiana (76,3 % protestante y 7,2 % católica) y el 12,2 % musulmana; siguen vivas las sociedades iniciáticas Poro y Sande. Destacan sus máscaras de madera; la música va del tambor al hipco urbano y se come arroz con guisos muy picantes, mandioca y pescado. Las fiestas mayores son el Día de la Independencia, el 26 de julio, y el Thanksgiving liberiano. No hay ningún bien inscrito en el Patrimonio Mundial, pese a que el país aceptó la Convención en 2002. Para el viajero: vestir con discreción, pedir permiso antes de fotografiar a personas, no fotografiar nunca instalaciones militares ni edificios oficiales y ser prudente al preguntar por la guerra. El alcohol es legal y corriente, pero conviene moderarse en las comunidades musulmanas.