Lesoto es un reino de montaña rodeado por completo por Sudáfrica y el único Estado independiente con todo su territorio por encima de los mil metros. Nació en el siglo XIX alrededor de Moshoeshoe I, que reunió a grupos dispersos por las guerras del Lifaqane y en 1868 buscó la protección británica para no ser absorbido por los bóeres. Independiente desde el 4 de octubre de 1966, sobrevivió a un régimen autoritario, golpes militares y una intervención regional antes de asentarse como monarquía constitucional con elecciones competidas: el rey Letsie III reina sin gobernar y el poder lo ejerce el primer ministro Sam Matekane. Su economía depende de Sudáfrica, del textil que exporta a Estados Unidos y del agua que vende a Gauteng.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
Las montañas de Lesoto guardan una de las mayores concentraciones de arte rupestre san del sur de África. En Sehlabathebe, la parte lesotense del parque Maloti-Drakensberg, UNESCO describe pinturas de animales y de figuras humanas que reflejan la vida espiritual de los san a lo largo de unos 4.000 años. Pastores y agricultores de lenguas bantúes, antepasados de los basotho, se asentaron después en las tierras bajas del oeste y durante generaciones convivieron, se mezclaron y compitieron con aquellos cazadores-recolectores.
La nación basotho es obra de Moshoeshoe I, nacido en 1786 en Menkhoaneng con el nombre de Lepoqo, hijo de un jefe menor. Hacia 1820 se estableció en la meseta de Butha-Buthe y en 1822 ya era reconocido como rey. En plena época del Lifaqane —guerras, hambrunas y desplazamientos en toda la región, cuya interpretación discuten hoy los historiadores— acogió a refugiados y a clanes dispersos. En 1824 trasladó su corte a Thaba Bosiu, una meseta casi inexpugnable que fue, según la candidatura presentada a UNESCO en diciembre de 2025, el corazón político, cultural y espiritual basotho hasta 1870. Esa candidatura presenta su obra como un modelo de formación nacional basado en el botho —la humanidad—, la diplomacia y la reconciliación.
Colonización
En 1833 llegaron misioneros de la Sociedad de Misiones Evangélicas de París, acogidos por el propio Moshoeshoe. Desde Morija fijaron, entre 1837 y 1855, la escritura del sesotho e imprimieron las primeras obras en esa lengua. Al mismo tiempo, la expansión de los colonos bóeres del Estado Libre de Orange desencadenó una serie de guerras por la tierra entre 1858 y 1868. Tras varias derrotas, Moshoeshoe pidió amparo a la reina Victoria, y el 12 de marzo de 1868 el Gobierno británico aceptó poner el territorio bajo su protección. La Convención de Aliwal North, de 1869, trazó unas fronteras que dejaron en manos bóeres las fértiles tierras del oeste, la llamada «Tierra Conquistada».
Moshoeshoe murió el 11 de marzo de 1870. En 1871 Basutolandia fue anexionada a la Colonia del Cabo, cuyo intento de desarmar a los basotho provocó la Guerra de los Fusiles de 1880–1881. En 1884 el territorio volvió al control directo de la Corona británica, lo que a la larga le permitió no quedar integrado en la futura Sudáfrica. Londres apenas invirtió en él, y buena parte de su economía pasó a depender de lo que enviaban los basotho que trabajaban en Sudáfrica. En 1903 se reunió por primera vez un consejo nacional, y la Constitución de 1964, negociada en Londres, dio al país autogobierno pleno.
Independencia y construcción del Estado
Basutolandia se convirtió en el Reino de Lesoto el 4 de octubre de 1966, con Moshoeshoe II como rey y Leabua Jonathan, del Partido Nacional Basotho (BNP), como primer ministro. En enero de 1970, al perder las elecciones frente al Partido del Congreso Basotho (BCP) —36 escaños contra 23—, Jonathan se negó a entregar el poder, suspendió el orden constitucional y gobernó sin urnas durante dieciséis años. Un golpe militar lo derrocó en enero de 1986. En 1990 la junta envió al exilio al rey y colocó en el trono a su hijo, Letsie III.
Las elecciones de 1993 devolvieron el poder a los civiles con la victoria del BCP de Ntsu Mokhehle. En 1994 Letsie III protagonizó un golpe de palacio que la presión regional obligó a revertir; en 1995 Moshoeshoe II recuperó la corona, pero murió en un accidente de tráfico el 15 de enero de 1996, y su hijo volvió a reinar, ya con un papel ceremonial. Las elecciones de 1998, en las que el Congreso de Lesoto para la Democracia (LCD) obtuvo 79 de los 80 escaños, desataron denuncias de fraude, disturbios y un motín militar. El 22 de septiembre de 1998 tropas de Sudáfrica y Botsuana entraron en el país en nombre de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC). El centro de Maseru ardió y las tropas sudafricanas se quedaron hasta mayo de 1999.
Historia reciente (2000–2026)
La crisis de 1998 trajo una reforma electoral de fondo: un sistema mixto proporcional que, desde las elecciones de 2002, reparte 80 escaños por circunscripciones y 40 de compensación en una lista nacional. La oposición aceptó por fin los resultados, pero el Parlamento se fragmentó. Pakalitha Mosisili gobernó de 1998 a 2012; después llegaron coaliciones inestables. En 2014 un presunto intento de golpe militar obligó al primer ministro Tom Thabane a refugiarse en Sudáfrica, y tras las elecciones de 2015 y 2017 Mosisili y Thabane se turnaron en el cargo. Thabane dimitió el 19 de mayo de 2020, después de meses de presión por haber sido señalado como sospechoso del asesinato de su exesposa, y le sucedió Moeketsi Majoro.
En octubre de 2022 el empresario Sam Matekane, cuyo partido Revolución para la Prosperidad (RFP) había nacido solo siete meses antes, ganó las elecciones con 56 de los 120 escaños y formó una coalición con el AD y el MEC. Desde entonces la reforma constitucional ha sido su principal reto: el Tribunal de Apelación anuló la novena enmienda por alterar la estructura básica de la Constitución, y la décima se aprobó en agosto de 2025. En 2025 los aranceles de Estados Unidos golpearon al textil y, en julio, el Gobierno declaró un estado de desastre de dos años por el desempleo, que entre los jóvenes rondaba el 49 %.
Política y gobierno en 2026
Según la ficha del MAEC de mayo de 2026, Lesoto es una monarquía constitucional y parlamentaria regida por la Constitución de 1993. El jefe del Estado es el rey Letsie III, en el trono desde febrero de 1996 y sin poder ejecutivo; el Senado reúne a 22 jefes tradicionales y 11 miembros designados. El jefe de Gobierno es el primer ministro Sam Matekane, en el cargo desde el 28 de octubre de 2022. Las últimas generales, del 7 de octubre de 2022, fueron calificadas por los observadores de pacíficas y justas; las próximas deben celebrarse en 2027, a más tardar en octubre: conviene tenerlo en cuenta si se viaja ese año.
Freedom House clasifica a Lesoto como «Free» (libre), con 66 puntos sobre 100 en Freedom in the World 2025. Es una democracia electoral con alternancia real, pero frágil: la misma fuente señala la injerencia de facciones del ejército, una corrupción generalizada en contratos y aduanas, y acusaciones de torturas contra soldados en 2024. Reporteros sin Fronteras la sitúa en el puesto 89 de 180 en 2026 y recuerda el asesinato del locutor Ralikonelo Joki en 2023. España mantiene relaciones desde el 3 de mayo de 1976 a través de su embajada en Pretoria, con un consulado honorario en Maseru; Letsie III hizo su primera visita oficial en noviembre de 2024. La UE celebró en mayo de 2026 cincuenta años de relación con el país.
Economía y recursos
La economía de Lesoto es pequeña y está atada a Sudáfrica, que según el MAEC aporta el 90 % de sus importaciones y compra la mitad de sus exportaciones. El loti vale lo mismo que el rand sudafricano, que se acepta en todo el país. El PIB por habitante ronda los 1.100 dólares (2024). Los ingresos de la Unión Aduanera del África Austral (SACU) sostienen el presupuesto: su caída en 2025 redujo el superávit del 9,5 % al 3 % del PIB.
Exporta sobre todo ropa (46 %), diamantes (23 %) y lana (9 %). El textil, primer empleador privado, confecciona ropa para marcas como Levi's o Wrangler gracias al acuerdo comercial AGOA. En abril de 2025 Estados Unidos anunció un arancel del 50 %, fijado finalmente en el 15 % en agosto, y miles de personas, en su mayoría mujeres, perdieron su empleo; en septiembre de 2026 el AGOA se prorrogó hasta finales de 2028. El otro gran recurso es el agua: el Lesotho Highlands Water Project, pactado con Sudáfrica en 1986, envía agua a Gauteng desde 1998 a través de las presas de Katse y Mohale y produce electricidad en Muela. La fase II, con la presa de Polihali, estaba al 50 % en julio de 2026 y debe concluir en 2029; los royalties que paga Sudáfrica aportan divisas estables, aunque las compensaciones a los desplazados han sido criticadas.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
Lesoto tiene unos 2,3 millones de habitantes (2024), tres de cada cuatro en el campo, y una población muy homogénea: los basotho son el 99,7 %. Los idiomas oficiales son el sesotho y el inglés; en la carretera se habla sesotho, y el inglés, lengua de la administración, es el recurso habitual del viajero. También se oyen el zulú, el xhosa y el phuthi. En torno al 90 % de la población es cristiana, entre católicos y protestantes, con minorías de creencias tradicionales. El VIH ha marcado a varias generaciones: la prevalencia adulta era del 23,6 % en 2018, la segunda del mundo tras Esuatini.
La manta basotho y el sombrero cónico mokorotlo son símbolos nacionales, y el poni basotho es el animal nacional. La música famo, con acordeón, suena en todas partes; el plato nacional es el motoho, unas gachas fermentadas de sorgo, junto al papa de maíz. Las grandes fiestas son el Día de Moshoeshoe, el 11 de marzo, y la independencia, el 4 de octubre. El único patrimonio mundial es el parque Maloti-Drakensberg, compartido con Sudáfrica, y el conjunto de Thaba Bosiu figura en la lista indicativa desde 2025. Para quien viaja: se saluda antes de preguntar nada, se pide permiso antes de fotografiar a pastores o aldeas, y conviene mantenerse lejos de las escuelas de iniciación, o lebollo, que se celebran en las montañas.