Guinea
Dama de Mali, monte Loura · Fatoumata D · CC BY-SA 4.0
HISTORIA Y CONTEXTO · GUINEA

Historia de Guinea

Orígenes, colonización, independencia y situación actual — para leer o escuchar durante el viaje.

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Guinea es el país que dijo que no. En el referéndum del 28 de septiembre de 1958 fue la única colonia francesa de África que rechazó la Comunidad propuesta por De Gaulle, y pagó la independencia con una ruptura brutal con París y con veintiséis años de partido único bajo Ahmed Sékou Touré, cuyo símbolo es el campo Boiro. Después vinieron la larga dictadura de Lansana Conté, una transición democrática en 2010 y el golpe de Mamadi Doumbouya en septiembre de 2021, que en enero de 2026 se ha convertido en presidente electo. Sobre el Fouta Djallon, castillo de aguas del que nacen el Níger, el Senegal y el Gambia, y sobre las mayores reservas de bauxita del planeta, sigue siendo uno de los países más pobres del mundo.

Orígenes y reinos anteriores a la colonización

El territorio de la actual Guinea estuvo durante siglos en la órbita de los grandes imperios del Sahel occidental. El primero fue el imperio de Ghana, que se desmoronó tras las incursiones almorávides y por cuyas rutas comerciales, en manos de mercaderes norteafricanos, entró el islam. Le siguió el breve dominio sosso, en los siglos XII y XIII, y después el imperio de Malí, nacido cuando Sundiata Keita derrotó a los sosso en la batalla de Kirina hacia 1235; su soberano más recordado, Mansa Musa, hizo en 1324 una peregrinación a La Meca que todavía se cita como símbolo de la riqueza de la región. Malí decayó en el siglo XV y tomó el relevo el imperio songhai, que prosperó hasta que los ejércitos marroquíes lo derrotaron en 1591.

En las tierras altas del centro, un grupo de fulani musulmanes fundó en 1727 el imamato del Futa Jallon, un Estado islámico con constitución escrita y almamys que se alternaban en el poder; duró hasta 1896 y dejó una tradición de erudición en lengua pular que sigue viva en el altiplano. Al este, el malinké Samory Touré levantó entre 1878 y 1898 el imperio de Wassulu y sostuvo casi dos décadas de resistencia armada contra Francia.

Colonización

La penetración francesa se aceleró en la década de 1890. El 17 de diciembre de 1891 Francia constituyó formalmente la colonia de Guinea, separada de Senegal, y fue sometiendo por partes un territorio que nunca había sido una unidad: en 1896 ocupó Timbo, capital del Futa Jallon, un tratado de 1897 remató el control del altiplano y en 1898 la derrota de Samory Touré acabó con la última resistencia organizada. Las fronteras se delimitaron a partir de 1899, en negociaciones con británicos, portugueses y con Liberia, y de ahí vienen los trazados rectos y arbitrarios que el viajero cruza hoy.

Guinea quedó integrada en el África Occidental Francesa, gobernada desde Dakar, con una economía orientada a la exportación de materias primas y una administración que impuso el francés como lengua del Estado. La huella sigue siendo visible en casi todo: el francés continúa siendo lengua oficial aunque, según la ficha país del MAEC de julio de 2026, solo lo practica en torno al veinte por ciento de la población; la capital, Conakri, creció como puerto de salida de la producción colonial; y el esquema extractivo que organiza todavía la economía guineana se montó en aquellos años.

Independencia y construcción del Estado

En las elecciones territoriales de 1957 el Partido Democrático de Guinea, de Ahmed Sékou Touré, ganó 56 de los 60 escaños. Cuando De Gaulle sometió a referéndum, el 28 de septiembre de 1958, la pertenencia a la Comunidad Francesa, Guinea fue la única colonia que votó «no», y el 2 de octubre proclamó la independencia con Sékou Touré como presidente. Francia se retiró de golpe y llegó a urdir la Opération Persil, un plan para falsificar francos guineanos e hiperinflar la economía.

En 1960 el PDG se convirtió en partido único y Sékou Touré fue reelegido sin oposición para cuatro mandatos de siete años mientras el país se cerraba sobre sí mismo. El símbolo del régimen es el campo Boiro, en Conakri, activo entre 1960 y 1984: las estimaciones van de cerca de cinco mil ejecutados o muertos por tortura y hambre hasta cincuenta mil, y allí murieron Fodéba Keïta, fusilado en 1969, y Diallo Telli, secretario general de la Organización para la Unidad Africana, de inanición en 1977. Touré murió el 26 de marzo de 1984 y días después los coroneles Lansana Conté y Diarra Traoré tomaron el poder sin derramamiento de sangre. Conté liberó a 250 presos políticos, unos doscientos mil exiliados regresaron y el país viró al capitalismo, aunque las elecciones de 1993 y 1995 no le costaron el mando.

Historia reciente (2000–2026)

Lansana Conté murió el 23 de diciembre de 2008 y, horas después, el capitán Moussa Dadis Camara dio un golpe de Estado. El 28 de septiembre de 2009 sus fuerzas reprimieron en el estadio de Conakri una manifestación contra su intención de presentarse a la presidencia: 157 muertos, además de violaciones masivas y mutilaciones. Camara resultó herido de bala por su propio ayudante en diciembre de aquel año y el general Sékouba Konaté condujo la transición. Las elecciones de 2010, en dos vueltas en junio y noviembre, llevaron a la presidencia al veterano opositor Alpha Condé.

Condé prometió revisar los contratos mineros, pero su mandato acumuló violencia electoral —nueve muertos y unos doscientos veinte heridos en 2013— y tensión entre malinkés y fulas. Entre 2014 y 2016 Guinea fue uno de los focos del ébola en África occidental. En marzo de 2020 un referéndum constitucional muy discutido le permitió optar a un tercer mandato, que ganó ese mismo año. El 5 de septiembre de 2021 el coronel Mamadi Doumbouya lo derrocó, disolvió el Gobierno y cerró las fronteras; la CEDEAO suspendió a Guinea y Doumbouya juró como presidente interino el 1 de octubre. La transición, prometida inicialmente para el 31 de diciembre de 2024, no se cumplió, y en octubre de 2024 el Gobierno disolvió 53 partidos políticos.

Política y gobierno en 2026

La transición acabó legitimando a quien dio el golpe. El 21 de septiembre de 2025 un referéndum aprobó una constitución nueva con el 89,38 % de síes. Las autoridades publicaron una participación del 86,42 %, aunque los totales divulgados en el mismo anuncio no cuadraban con ese porcentaje. La nueva carta amplía el mandato de cinco a siete años, limita a dos los consecutivos, crea un Senado y habilita a Doumbouya para presentarse. El 28 de diciembre de 2025 fue elegido presidente con el 86,72 % de los votos y una participación del 82,86 %, y tomó posesión como presidente civil el 17 de enero de 2026. La oposición denunció fraude, y la ONU señaló intimidación a opositores y medios. Según el MAEC (julio de 2026), Guinea es una república presidencialista y el primer ministro es Amadou Oury Bah desde febrero de 2024; las legislativas se celebraron el 31 de mayo de 2026.

Freedom House clasifica a Guinea como «Not Free» (no libre), con 30 puntos sobre 100 en Freedom in the World 2025: siete sobre cuarenta en derechos políticos y veintitrés sobre sesenta en libertades civiles. En la práctica no es una democracia, sino un régimen militar revestido de urnas. Reporteros sin Fronteras lo sitúa en el puesto 111 de 180 en 2026, con 48,45 puntos; en mayo de 2024 se retiraron licencias a cuatro radios y dos televisiones y el periodista Habib Marouane Camara sigue desaparecido. España mantiene relaciones desde 1965 y embajada residente desde 2007-2008.

Economía y recursos

Guinea vive del subsuelo. En 2022 la bauxita suponía la mitad de las exportaciones y el oro un 32,6 %, según el MAEC; India y China son los principales compradores. Guinea es el primer país del mundo por reservas probadas de bauxita —en torno a una cuarta parte del total— y el segundo productor tras Australia; desde 2023 es además el principal proveedor de China, con un alza interanual del 31 % en los volúmenes exportados en el primer semestre de 2025, según el Banco Mundial.

El otro gran proyecto es Simandou, una cadena de colinas de 110 kilómetros en el sureste, el mayor yacimiento de hierro de alta ley sin explotar del mundo: unos 1.500 millones de toneladas con leyes del 65 % en los bloques de Rio Tinto, capacidad objetivo de 60 millones de toneladas anuales, un ferrocarril transguineano de 600 kilómetros y un puerto nuevo. El primer embarque salió en diciembre de 2025. La moneda es el franco guineano y el PIB per cápita rondaba 1.730 dólares en 2025, con una inflación del 10,2 % y un crecimiento del 5,7 % según el MAEC; el Banco Mundial proyecta una media del 10,3 % entre 2026 y 2028. Aun así, el MAEC daba un 43,7 % de pobreza en 2022, un desempleo juvenil del 60 % y el puesto 179 de 193 en desarrollo humano.

Sociedad: idiomas, religión y cultura

Guinea tenía 17,5 millones de habitantes en 2025, 3,4 de ellos en Conakri, según el MAEC; el 43 % tiene menos de quince años y la alfabetización era del 45 %. La constitución de 2025 reconoce como oficiales el francés y varias lenguas nacionales: susu, pular, malinké, kissi, kpelle y toma. Como lengua materna, el pular ronda un tercio de la población, el malinké el 30 % y el susu el 20 %. Por carretera, el francés sirve en la administración y las ciudades; el susu domina en Conakri y la costa, el pular en el Fouta Djallon y el malinké en Alta Guinea. El MAEC da un 85 % de musulmanes, un 8 % de cristianos y un 7 % de animistas.

El único bien del Patrimonio Mundial es la reserva natural del monte Nimba, inscrita en 1981, ampliada en 1982, compartida con Costa de Marfil y en peligro; la UNESCO reconoció además en 2008 el espacio cultural del Sosso-Bala, el balafón sagrado de Niagassola. La cultura descansa en los griots y en castas de artesanos, y la mesa, en el arroz con salsas de cacahuete o de hoja de mandioca. Conviene vestir con discreción fuera de Conakri, pedir siempre permiso para fotografiar a personas y no fotografiar nunca instalaciones militares, mineras ni portuarias; en ramadán los horarios se alteran y el alcohol se consume con discreción.

Fuentes y para profundizar