Esuatini
Reserva Natural de Malolotja · Wikimedia Commons
HISTORIA Y CONTEXTO · ESUATINI

Historia de Esuatini

Orígenes, colonización, independencia y situación actual — para leer o escuchar durante el viaje.

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Esuatini, la antigua Suazilandia, es un pequeño reino entre Sudáfrica y Mozambique y la última monarquía absoluta de África. Su dinastía Dlamini forjó un reino guerrero en los siglos XVIII y XIX, perdió buena parte de su tierra con las concesiones a europeos y pasó por la tutela bóer y británica antes de independizarse el 6 de septiembre de 1968. En 1973 Sobhuza II abolió la Constitución y levantó el sistema tinkhundla, sin partidos, que su hijo Mswati III mantiene desde 1986. Las protestas de 2021, reprimidas a tiros, recordaron el coste de ese modelo en un país con la mayor prevalencia de VIH del mundo, gran desigualdad y una economía atada a Sudáfrica.

Orígenes y reinos anteriores a la colonización

El territorio de Esuatini está habitado desde la Edad de Piedra, y sus primeros pobladores conocidos fueron cazadores-recolectores khoisán. En la ladera de Bomvu, junto a Ngwenya, la llamada Lion Cavern conserva una mina de especularita —un mineral brillante que los jefes usaban como pintura corporal— que la autoridad turística del país data en al menos 43.000 años y presenta como la mina más antigua del mundo. Desde el siglo XI llegaron a la región pueblos de lenguas sotho y nguni.

El reino actual nace de un clan nguni, los embo-dlamini, que a comienzos del siglo XVII empezó a someter a clanes más débiles. Ngwane III, en el trono desde 1744, es considerado el primer rey de la Suazilandia moderna. En 1815 subió al trono Sobhuza I, que, ante la amenaza de los reinos ndwandwe y zulú, trasladó el centro real hacia el norte, a la nueva Zombodze, en el centro del país actual, y desde allí sometió a muchas jefaturas locales. Su sucesor, Mswati II, que reinó desde hacia 1840 hasta la década de 1860, fue el mayor de los reyes guerreros: con sus regimientos extendió el reino de Barberton al río Pongola, y de su nombre derivan «swazi» y «Esuatini», la tierra de Mswati. El reino se construyó así, incorporando clanes vecinos mediante alianzas, sometimiento y guerra, con el rey y la reina madre en la cúspide.

Colonización

La presión europea empezó por la tierra. Ya en 1855 Mswati II cedió tierras a la república bóer de Lydenburg, pero el gran vuelco llegó con Mbandzeni, rey de 1875 a 1889. Asesorado por Theophilus «Offy» Shepstone, sobrino del administrador británico de Natal, otorgó a británicos y bóeres numerosas concesiones, a menudo superpuestas, sobre minas, pastos, comercio e incluso funciones administrativas. La Convención de Pretoria de 1881 reconoció la independencia swazi, pero las convenciones de 1884 y 1894 recortaron sus fronteras y, con la de Londres de 1894, el país quedó como protectorado de la República Sudafricana bóer. Muchos swazis quedaron al otro lado de la frontera, en la actual provincia sudafricana de Mpumalanga.

Tras la guerra anglo-bóer, Suazilandia pasó en 1903 a ser protectorado británico. En 1907 la administración repartió la tierra: un tercio para la nación swazi y dos tercios como tierras de la Corona y comerciales, en su mayoría para colonos. Sobhuza II, rey desde que era un bebé en 1899 bajo la regencia de su abuela Labotsibeni hasta 1921, hizo de la recuperación de la tierra la causa de su vida y llegó a presentar sus quejas ante Jorge V. De aquel reparto procede la división entre tierras con título de propiedad y tierra comunal swazi que todavía marca la economía.

Independencia y construcción del Estado

Desde 1960 la economía creció de forma sostenida y Londres preparó una Constitución de corte parlamentario. Sobhuza II la rechazó y creó su propio partido, el Movimiento Nacional Imbokodvo, que ganó todos los escaños en 1964 y de nuevo en 1967. Ese año el Reino Unido lo reconoció formalmente como rey, y el 6 de septiembre de 1968 Suazilandia se independizó como monarquía constitucional.

El equilibrio duró poco. En las elecciones de 1972 el Congreso Nacional de Liberación Ngwane (NNLC), de oposición, obtuvo tres escaños. El 12 de abril de 1973 Sobhuza II derogó la Constitución, disolvió el Parlamento y asumió todos los poderes, legislativo, ejecutivo y judicial. En 1978 una nueva Constitución instauró el sistema tinkhundla: el país se divide en circunscripciones tradicionales que eligen diputados a título individual, por su «mérito personal», sin partidos. El Parlamento volvió a reunirse en 1979. Sobhuza II murió el 21 de agosto de 1982 tras más de 82 años de reinado, el más largo verificable de la historia. Tras una regencia, el 25 de abril de 1986 fue coronado su hijo, Mswati III. A comienzos de los años noventa el sistema tinkhundla se ajustó, pero sin legalizar la competencia entre partidos.

Historia reciente (2000–2026)

Tras años de consultas, Esuatini adoptó en 2005 una nueva Constitución. Incluye una declaración de derechos, pero concentra en el rey el poder ejecutivo, el nombramiento del primer ministro, del Gobierno y de los jueces; cuando la oposición la impugnó, el Tribunal Superior mantuvo la exclusión de los partidos apoyándose en el decreto de 1973. El 19 de abril de 2018 el país pasó a llamarse oficialmente Reino de Esuatini.

En mayo de 2021 la muerte de un estudiante de derecho, Thabani Nkomonye, en un caso que implicaba a la policía, desató protestas que se convirtieron en un movimiento prodemocrático. Cuando el Gobierno prohibió entregar peticiones en persona, en junio, estallaron disturbios; las fuerzas de seguridad dispararon con fuego real, se cortó internet y se decretó el toque de queda. La comisión nacional de derechos humanos contó 46 muertos y 245 heridos de bala, y la sociedad civil habla de más de cien muertos. Según Human Rights Watch (octubre de 2025), ningún agente ha sido juzgado. El abogado de derechos humanos Thulani Maseko fue asesinado a tiros en su casa el 21 de enero de 2023, y dos exdiputados prodemocracia fueron condenados en 2024 a 25 y 18 años de cárcel. Desde julio de 2025 el país acoge a deportados de terceros países enviados por Estados Unidos, a cambio de 5,1 millones de dólares, en un acuerdo muy criticado.

Política y gobierno en 2026

Esuatini es una monarquía absoluta. El jefe del Estado es el rey Mswati III, que reina desde 1986 y, según Freedom House, ejerce la autoridad última sobre todos los poderes del Estado; la tradición lo sitúa junto a la reina madre, Ntfombi. El primer ministro es Russell Dlamini, casi desconocido hasta que el rey lo eligió; juró el cargo el 7 de noviembre de 2023. En las elecciones de septiembre de 2023, con un 66 % de participación (MAEC, febrero de 2026), se votó en primarias en 385 jefaturas y después en 59 circunscripciones; los partidos no pueden presentarse. El rey nombra además hasta diez diputados y dos tercios del Senado. Las próximas tocarían en 2028, fecha aún no confirmada.

Freedom House la clasifica como «Not Free» (no libre), con 17 puntos sobre 100 en Freedom in the World 2025, y solo 1 de 40 en derechos políticos. Es, en la práctica, una autocracia real: leyes de sedición y antiterroristas sirven para castigar la disidencia. Reporteros sin Fronteras la sitúa en el puesto 101 de 180 en 2026 y señala que casi todos los medios dependen directa o indirectamente del rey. España no tiene embajada residente: la relación se lleva desde Maputo. La UE mantiene relaciones desde hace más de cincuenta años, y Esuatini reconoce a Taiwán y no a China.

Economía y recursos

Esuatini es un país de renta media-baja, con un PIB por habitante de unos 4.600 dólares (MAEC, 2025), pero con una desigualdad enorme: el Banco Mundial calcula que en 2025 el 54 % de la población vivía por debajo de su umbral de pobreza para ese nivel de renta, y que el 56 % de los jóvenes de 15 a 24 años estaba en paro en 2023. La moneda, el lilangeni, tiene paridad fija con el rand, que se acepta en todo el país.

La dependencia de Sudáfrica es casi total: de allí llega más del 90 % de las importaciones. Los ingresos de la Unión Aduanera del África Austral (SACU) son un pilar del presupuesto, y su caída del 21 % en 2025 disparó el déficit hasta el 6,3 % del PIB. El azúcar es el gran producto de exportación —el país es el cuarto productor de África y vende buena parte a la Unión Europea—, junto a los concentrados para refrescos, la madera y la ropa, que entra en Estados Unidos por el acuerdo AGOA. La economía es dual: las fincas y fábricas en tierra con título de propiedad conviven con la agricultura de subsistencia en la tierra comunal de la nación swazi, poco productiva. El Banco Mundial estimó un crecimiento del 4 % en 2025.

Sociedad: idiomas, religión y cultura

Esuatini tiene unos 1,2 millones de habitantes (FMI, 2025) y una población homogénea: en torno al 97 % es swazi. Los idiomas oficiales son el siswati y el inglés; en la carretera se habla siswati, y el inglés sirve en la administración y al viajero. Según el MAEC, el 90 % de la población es cristiana, un 2 % musulmana y el resto sigue otras creencias. El país tiene la mayor prevalencia de VIH del mundo: un 26 % de los adultos según ONUSIDA (2022).

La vida ceremonial gira en torno a la monarquía. El Umhlanga, o danza de las cañas, reúne a finales de agosto o comienzos de septiembre a decenas de miles de jóvenes solteras en Ludzidzini durante ocho días; lo creó Sobhuza II en los años cuarenta. El Incwala, en torno al solsticio de diciembre, es el gran ritual de la realeza y de las primeras cosechas. La comida se basa en el maíz y el sorgo, con platos como el sishwala o el sidvudvu, carne seca umncweba y cerveza tradicional, tjwala. No tiene patrimonio mundial inscrito; las minas de Ngwenya están en la lista indicativa desde 2008. Para quien viaja: se pide permiso antes de fotografiar a personas y ceremonias, se evita fotografiar a policías, militares y residencias reales, y conviene no criticar al rey en público, porque las leyes de sedición se aplican.

Fuentes y para profundizar