Chad es un país sin salida al mar donde se tocan el Sahara, el Sahel y las sabanas del sur. Por su territorio pasaron los grandes reinos caravaneros de Kanem-Bornu, Baguirmi y Uadai, que Francia desmanteló entre 1900 y 1914 para integrarlo en el África Ecuatorial Francesa. Desde la independencia, el 11 de agosto de 1960, el país ha encadenado golpes, guerras civiles y regímenes militares: Tombalbaye, Malloum, Habré y los treinta años de Idriss Déby, muerto en combate en abril de 2021. Hoy gobierna su hijo Mahamat, confirmado en unas elecciones cuestionadas en mayo de 2024, mientras la guerra de Sudán descarga en el este una crisis humanitaria enorme y el norte sahariano, con sus dos sitios UNESCO, sigue cerrado al viajero.
Orígenes y reinos anteriores a la colonización
El territorio del Chad actual está habitado desde el Neolítico, cuando el Sahara era verde. Los miles de pinturas y grabados del macizo del Enedi documentan, según la UNESCO, unos siete mil años de presencia humana, con rebaños y fauna hoy imposibles en el desierto.
A partir de la Edad Media se formó en torno al lago Chad el reino de Kanem, después Kanem-Bornu, que según Britannica alcanzó su mayor poder a finales del siglo XVI gracias al control del comercio transahariano hacia Trípoli. En el siglo XVII surgieron dos estados islamizados más, Baguirmi al sur y Uadai al este. Su economía descansaba en las caravanas — sal, marfil, caballos — y en las razias de esclavos contra las poblaciones animistas del sur, un desequilibrio entre el norte musulmán y el sur agrícola que la historia posterior no ha cerrado.
Britannica describe estos reinos en el siglo XIX en plena decadencia, desgarrados por las guerras. Entre 1883 y 1893 cayeron bajo el aventurero sudanés Rabih az-Zubayr, que unificó por la fuerza buena parte de la cuenca y se convirtió en el último gran poder africano de la región antes de la llegada de los europeos.
Colonización
Francia llegó al Chad con el argumento de combatir a Rabih. En la batalla de Kousséri, en 1900, las columnas francesas lo derrotaron, fundaron Fuerte Lamy — la actual Yamena — y restauraron la dinastía kanembu. En 1910 el territorio se integró en la federación del África Ecuatorial Francesa, con capital en Brazzaville, y en 1920 pasó a ser colonia de pleno derecho. Britannica sitúa en 1914 el final de la llamada pacificación, aunque el Tibesti y el extremo norte siguieron en la práctica fuera del control efectivo durante décadas; en 1917 una matanza de notables en Abéché mostró hasta dónde llegaba la violencia administrativa.
La colonia fue, dentro del imperio, una posesión marginal: poca inversión, algodón obligatorio en el sur húmedo y mando indirecto a través de jefes tradicionales en el norte musulmán. De ahí una asimetría duradera, con escuelas, misiones y funcionariado concentrados en el sur. En agosto de 1940 el Chad fue, bajo el gobernador Félix Éboué, la primera colonia que se sumó a la Francia Libre, lo que le dio un peso simbólico desproporcionado. En 1946 se convirtió en territorio de ultramar con ciudadanía y voto, la loi-cadre de 1956 amplió el sufragio y el 28 de noviembre de 1958 se proclamó república autónoma.
Independencia y construcción del Estado
El Chad accedió a la independencia el 11 de agosto de 1960 con François Tombalbaye, del Partido Progresista Chadiano, como primer presidente. Tombalbaye instauró muy pronto un régimen de partido único — prohibió los partidos en 1962 —, apoyado en el sur sara y hostil al norte musulmán. Una revuelta fiscal en Guéra en 1965 dejó unos quinientos muertos y en 1966 nació en Sudán el FROLINAT, el frente insurgente que abrió una guerra civil que, con intervalos, se prolongó quince años.
Tombalbaye murió el 13 de abril de 1975 en un golpe de la gendarmería. Le sucedió el general sureño Félix Malloum, que intentó integrar al jefe rebelde Hissène Habré como primer ministro en 1978; Habré lo derrocó en febrero de 1979 y el país se fragmentó en once facciones. Goukouni Oueddei encabezó un gobierno de unidad con apoyo libio, pero Habré, respaldado por Francia y Estados Unidos, entró en Yamena el 7 de junio de 1982.
Los ocho años de Habré fueron los más sangrientos: partido único, una policía política temida y una guerra contra la ocupación libia de la franja de Aouzou que la Corte Internacional de Justicia resolvió a favor del Chad en 1994. Las Cámaras Africanas Extraordinarias lo condenaron a cadena perpetua el 30 de mayo de 2016 por crímenes contra la humanidad. Idriss Déby lo derrocó el 1 de diciembre de 1990.
Historia reciente (2000–2026)
Idriss Déby gobernó treinta años desde su Movimiento Patriótico de Salvación. El petróleo empezó a fluir en 2003 y financió a la vez el Estado y el ejército: entre 2005 y 2010 una guerra civil alimentada por el conflicto de Darfur llevó a los rebeldes hasta las puertas de Yamena en 2008. Déby se consolidó después como pieza militar clave del Sahel, con tropas frente a los yihadistas en Malí y contra Boko Haram en la cuenca del lago Chad, y en 2018 hizo aprobar una constitución que le permitía seguir. Murió el 20 de abril de 2021 de heridas sufridas en el frente contra los rebeldes del FACT llegados desde Libia.
Su hijo Mahamat Idriss Déby asumió el poder al frente de un Consejo Militar de Transición que disolvió el Parlamento y prometió dieciocho meses de transición. El diálogo nacional celebrado entre agosto y octubre de 2022 prorrogó el plazo dos años más y habilitó al propio Mahamat como candidato. La protesta del 20 de octubre de 2022, conocida como Jueves Negro, fue reprimida a tiros en Yamena, Moundou, Doba, Bébédjia y Koumra: el Gobierno reconoció cincuenta muertos y las organizaciones de derechos humanos elevaron la cifra hasta más de doscientos, con centenares de detenidos trasladados a la prisión sahariana de Koro Toro. Un referéndum constitucional en diciembre de 2023 abrió la vía a las elecciones de 2024.
Política y gobierno en 2026
A fecha de septiembre de 2026 el jefe del Estado es el mariscal Mahamat Idriss Déby, presidente desde mayo de 2024 y en el poder desde abril de 2021, tras la muerte de su padre; el primer ministro es Allah-Maye Halina, nombrado el 23 de mayo de 2024, según el MAEC (julio de 2026). La Constitución de diciembre de 2023 instauró un régimen semipresidencialista; una revisión de octubre de 2025 amplió el mandato a siete años y suprimió el límite de reelecciones. Ganó las presidenciales del 6 de mayo de 2024 con el 61 % de los votos y su MPS logró 124 de 188 escaños el 29 de diciembre de 2024.
Freedom House lo clasifica en 2025 como «Not Free», con 15 puntos sobre 100 — 1 sobre 40 en derechos políticos y 14 sobre 60 en libertades civiles —: no es una democracia limitada, sino un régimen autoritario, con la oposición perseguida y sucesión hereditaria de hecho. Human Rights Watch recoge en 2026 la condena a veinte años de Succès Masra, y Reporteros Sin Fronteras lo sitúa en el puesto 93 de 180 en libertad de prensa.
El MAEC desaconseja todo viaje no imprescindible: zonas a evitar son el norte, el lago Chad y las fronteras con Sudán y Centroáfrica. La Unión Europea es el primer donante, con 280 millones para 2021-2027; España no tiene convenios bilaterales.
Economía y recursos
El Chad es uno de los países más pobres del mundo. Según la Ficha País del MAEC de julio de 2026, el PIB nominal de 2024 fue de unos 19.800 millones de dólares y el PIB per cápita rondaba los 1.080 dólares. La moneda es el franco CFA, con paridad fija de 655,957 francos por euro.
La riqueza del país es el petróleo, que se extrae desde 2003 y se exporta por oleoducto a través de Camerún. Con una producción de entre 130.000 y 140.000 barriles diarios, supone en torno al 80 % de las exportaciones, el 40 % de los ingresos del Estado y el 15 % del PIB, una dependencia que expone el presupuesto a cada vaivén del crudo. El resto se reparte entre agricultura y ganadería, un 35 % del PIB, más algodón, oro y semillas oleaginosas, con una economía informal equivalente a otro 40 % del PIB.
Los principales socios comerciales son Emiratos Árabes Unidos, China, Alemania, Países Bajos y Francia. La deuda pública era del 31,5 % del PIB en 2024 y el Fondo Monetario Internacional aprobó un crédito de 625 millones de dólares en agosto de 2025. El gran proyecto en marcha es la renovación de 230 kilómetros de la carretera entre Yamena y la frontera camerunesa, financiada por la Unión Europea. El turismo es hoy irrelevante en la economía.
Sociedad: idiomas, religión y cultura
El Chad tenía unos 19 millones de habitantes en 2024 según el MAEC, un 46 % menor de quince años; Yamena ronda 1,7 millones. El índice de desarrollo humano era de 0,416, puesto 190 de 193, y la alfabetización del 31 %.
Los idiomas oficiales son el francés y el árabe, sobre más de 120 lenguas: por carretera el árabe chadiano es la lengua franca del centro y el norte, y el francés la de la administración y el sur, donde domina el sara. El MAEC da un 53 % de musulmanes, un 40 % de cristianos y un 7 % de animistas, en más de doscientos grupos: sara en el sur, árabes en el Sahel y tubu en el norte.
La música tradicional usa el kinde, un arpa de arco, y el kakaki, una trompeta larga; el mijo es la base de la cocina. El patrimonio UNESCO son los lagos de Ounianga, dieciocho lagos permanentes en el desierto, inscritos en 2012, y el macizo del Enedi, de 2016, con uno de los mayores conjuntos de arte rupestre del Sahara.
Conviene vestir de forma discreta y no fotografiar personas ni instalaciones militares sin permiso. El ramadán de 2027 empieza en torno al 8 de febrero: durante el día se evita comer, beber y fumar en público. El alcohol se encuentra en la capital y en el sur, pero mejor no exhibirlo.